Burladero | ¿Dónde está la Macarena?

Estimado, amable y fiel lector, aún estoy hiperventilando por el terrible disgusto que nos ha dado hoy la junta de José Antonio Fernández Cabrero.

La ejecutiva Macarena está reunida de urgencia en este momento tras cerrar la basílica 1 hora antes por el desaguisado de la Virgen.

Nada, o aparentemente nadie, presagia la tragedia cuando anoche apagamos los aparatos inteligentes y caímos en los brazos de morfeo.

Pero el amanecer ha truncado los sueños macarenos cuando la cofradía publicaba las primeras imágenes de la Esperanza tras las actuaciones de conservación y mantenimiento.

Que el profesor Arquillo hacía tiempo que ya no es lo que fue en su etapa de esplendor se sabía sobradamente, precisamente por eso puse en tela de juicio hace un par de semanas la idoneidad del profesional que iba a intervenir a la Rosa de Oro, el Señor de la Sentencia y la Virgen del Santo Rosario.

Y no nos equivocamos. La conmoción ha sido descomunal dentro y fuera de los muros macarenos por el estado en que se ha repuesto al culto la Esperanza.

El principal problema es evidente, las pestañas. La sustitución de este elemento ha modificado la expresión de la dolorosa. Un hecho que, gracias a Dios, tiene una rápida y fácil solución.

Pero no es el único problema. La Virgen continúa presentando los brillos que tanto dificultan la labor de los fotógrafos a la hora de captar la mejor imagen.

No menos importante es el resultado de la mano derecha de la Señora, que presenta unos círculos oscuros en los lugares más desgastados por los besos de hermanos y devotos.

Y para rematar la controvertida conservación, la Esperanza tiene una mancha en el perfil izquierdo que antes no se intuía y que, muy probablemente, tiene sencillo arreglo.

La gestión de la junta de gobierno, sin embargo, no da para más. Son ya muchos los patinazos de los chicos y chicas de Cabrero, y el despropósito de la Virgen solo tiene una respuesta: DIMISIÓN.

Ésa es la única salida razonable de este grupos de macarenos que han demostrado su falta total de criterio en muchos asuntos, siendo los titulares y la imagen de la corporación la que queda en entredicho.

Ahora, solo queda esperar primero que la Esperanza sea intervenida sin demora para corregir el patinazo; y segundo, que la junta sea consecuente, se marche y convoque elecciones.

Foto: Manuel Fernández Rando