Estimado, amable y fiel lector. Han pasado 7 días y seguimos mirando a Roma. La brújula permanece impasible en la ciudad eterna mientras la Esperanza malagueña y el Cristo de la Expiración de Sevilla conquistan el Vaticano.
Y mientras los nostálgicos sueñan con el regreso del Cachorro a la trianera calle Castilla, otros ojos ahondan en la historia pictórica, escultórica y sentimental de la capital hispalense en busca de los gemelos del imponente crucificado.
El Cristo de la Expiración (Cachorro) es gubiado por Francisco Antonio Ruiz Gijón en 1682. El gran imaginero utrerano tuvo como profesor de dibujo escultórico a un tal Pedro Roldán, uno de los escultores más importantes del barroco sevillano. Y Roldán fue a su vez alumno de la Academia de Arte de Bartolomé Esteban Murillo, posiblemente el pintor más importante que ha salido de la ciudad andaluza.
En resumen, el Cachorro tiene historia artística que justifica, más allá del talento artístico innegable de su autor, la grandiosidad y realismo de esta obra cumbre.
Pero volviendo a la idea inicial, hablábamos de los gemelos del Cachorro en Sevilla, y en efecto, podemos encontrar varios casos.
El primero y más conocido es la copia del crucificado en el Cementerio de San Fernando.
El Cristo de la Expiración del camposanto fue gubiado por Eduardo Muñoz Martínez para el panteón familiar de Aníbal González, donde se conserva.
Destaca el enorme parecido de la talla con el original, aunque la policromía es diferente como se ha podido comprobar con la restauración que realizó sobre la copia en 2024 el Licenciado en Bellas Artes Miguel Ángel Domínguez.
La historia de su ejecución cuenta como el propio Aníbal González solicitó a la cofradía de Triana el permiso, para replicar al Cachorro y depositarlo en el panteón que él mismo diseñó y construyó para los difuntos de su familia.
No es sin embargo el único hermano del Cristo de la Expiración en las fronteras sevillanas, pues en el mismo corazón de la Catedral.
En efecto, entre los muros de la Seo Hispalense hay un lienzo de Francisco de Zurbarán que bien puede ser un esbozo en la mente de Gijón para recrear el inenarrable rostro del Cachorro.
Esta creación, denominada “Cristo Expirante”, no es la única del autor que recuerda al crucificado, pues en pinturas similares de Zurbarán pueden identificarse las similitudes.
Y para cerrar el círculo hay que recordar la larga e intensa relación de España, y más concretamente Sevilla, con los grandes maestros italianos y su influencia en los pintores y escultores locales desde el Renacimiento hasta nuestros días.
Este sábado se vivirá un momento histórico cuando el Cristo de la Expiración procesione por las calles de Roma, pero en Sevilla aguardamos el retorno de esta joya del barroco con sus gemelos del cementerio y la Catedral.
Amado lector, estaremos atentos a lo que ocurra en ambas ciudades para comentarlo con usted en esta atalaya semanal. Hasta entonces, soñemos con Roma y Sevilla, unidas por el Cachorro de Triana.





