¡Cristo en todas las almas!

Junio trae a mi cabeza incesantes himnos eucarísticos y canciones de siempre, que en pocos días, serán entonadas ante Jesús Sacramentado. En este tiempo, el dorado de las custodias que albergaran al Amor de los Amores, se funde con los destellos del sol que alumbran nuestra tierra y que se estiran perezosamente en el minutero de la tarde.

Días de junio dorados como el trigo de nuestros campos, que nos evocan a Jesús pan de vida que se entrega por todos nosotros y que queda presente en el sacramento de la Eucaristía. Estamos, sin lugar a dudas, ante los días más hermosos del año, pues podemos estar de acuerdo de que el calendario litúrgico es rico y grande, pero no hay día más grande en el año que el día del Señor, cuando Cristo, en su cuerpo, sangre, alma y divinidad, sale a nuestras calles y plazas para bendecir a nuestras familias, campos, enfermos e impedidos.

¡Cristo en todas las almas! Cantamos en un maravilloso himno… ¡Si hermanos! Cristo está en todas las almas, Cristo está con todos nosotros, está en nuestro corazón y está en el Sagrario aguardando nuestra visita. Estos días de fervor eucarístico, deben de servirnos para dirigir nuestra mirada hacía el amigo que nunca falla y depositar ante Él, todo aquello que nos aflige.

Nuestro corazón en los próximos días sentirá nostalgia por no percibir el aroma a juncia y romero en nuestras calles, nuestros portales no se engalanaran con altares, ni habrá alfombras en los empedrados de las calle, tampoco los balcones se engalanaran, pero los cultos sacramentales se sucederán en todos nuestros pueblos y ciudades ¡Y claro que sí! Añoraremos que nuestras localidades se conviertan en un gran altar, pero nadie nos quitara el repique de campanas en el amanecer del día del Señor, nadie nos dejará sin una tarde de octava, sin fervor y devoción desmedida, sin tradiciones heredadas, del sonido de campanillas que nos dicen que inclinemos nuestra rodilla ante el paso de Jesús que viene bajo palio, nadie nos separará del amor de Dios.

¡Cristo en todas las almas! ¡Cristo en todos nosotros! Que la próxima festividad del Corpus Christi que se avecina, sea una oportunidad para que todos nosotros miremos a Jesús Sacramentado y redescubramos su amor hacía todos.