Ha pasado más de una década desde que la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Jaén, «El Abuelo» regresara a su Santuario. Camarín ansiado de anhelos que estuvo separado de la Imagen desde el 1846 en una itinerancia infinita que la llevó por diferentes templos de la ciudad.
Se trata de una de las historias de espera más profundas de cuantas se recuerdan. La eterna demanda que buscaron sin acopio los hermanos de la Cofradía y que se hizo factible en el año 2009, tras una larga estancia en la Santa Iglesia Catedral. Una pretensión que comenzaría en el año 2006 con el comienzo de los trabajos de reforma José Miguel Rueda Muñoz y la cesión del inmueble a la Cofradía del Abuelo.
Pero nos tenemos que remontar a 1588, al momento en que fuera establecida la Cofradía en el Convento de San José, de los padres Carmelitas Descalzos. Sobre unas casas señoriales propiedad del canónigo Juan Pérez de Godoy, comenzaría la edificación del inmueble que ostentaría la devoción más importante de la ciudad bajo las órdenes del maestro mayor de las obras de la Catedral, Blas Antonio Delgado. A partir de entonces y tras su inauguración, la presencia de la imagen nazarena en el Convento se vestiría de intermitencias, iniciando así una época de itinerancias marcadas por desavenencias con los monjes Carmelitas, desamortizaciones e invasiones que inyectaron el anhelo en la sangre de generaciones de fieles y cofrades de poder algún día regresar a la casa carmelita.
Tras más de veinte años de sosiego y paz, las disputas con la orden carmelita provocó que en el año 1612, la talla abandonara su sede para establecerse en el Convento de la Merced hasta el año 1635, en el que regresara al Convento de San José tras la firma de una concordia con la orden. No sería hasta el año 1717 cuando se instalara el camarín en una nave lateral financiada por Lucas Martínez de Frías, momento en el que la talla nazarena obtuviera el lugar acorde a su devoción en la Iglesia de San José.

La invasión francesa obligaría a la Cofradía a trasladar la Sagrada Imagen a la Santa Iglesia Catedral y la más que previsible desacralización del Convento se cerniría sobre los carmelitas, los cuales verían como sería transformado en prisión. En 1814, regresaría al Camarín en el cual permanecería hasta el año 1836, cuando la Desamortización de Mendizábal acabó por suprimir el Convento y transformarlo en Colegio Militar de Cadetes, primero y como cuartel del Regimiento Provincial de Murcia. Desde entonces y tristemente para los Cofrades hasta la actualidad, el inmueble que marca la Iglesia y el Camarín es propiedad de las instituciones públicas.

Así pues, tras la desamortización el sino de la imagen comenzaría un viaje casi sin retorno por diferentes iglesias y conventos de la ciudad, a saber la Iglesia conventual de la Merced, el Convento de las Bernardas (1936), para recabar en el año 1953 a la Santa Iglesia Catedral, concretamente en la Iglesia del Sagrario para establecerse en un pequeño periplo, nuevamente, en el Convento de la Merced.
La Cofradía volvería así a la seo jiennense en el año 1970 y desde entonces permanecería durante más de treinta años en el templo vandelvirano, sufriendo continuos ademanes de derribo del edificio del Santuario y la pérdida del Convento en el 1979 que motivaría la campaña de protección del edificio, la cual precedería a su nombramiento como Monumento Histórico-Artística de Bien de Interés Cultural.
En la actualidad y tras el traslado de las imágenes procesionales de la Hermandad del Abuelo al remozado Santuario-Camarín en el año 2009, la Cofradía ha conseguido reavivar la devoción en el barrio en el que tuvo su génesis y desde el cual imparte catequesis pública de fe cada Madrugada de Viernes Santo.





