Y llegó la madrugada… Tu noche. Mi noche. Nuestra noche. Esa noche mágica en el que tiempo corría y yo quería detener. Esa noche donde todos mis sueños se cumplían.
Llegó esa noche marcada en el calendario año tras año. Y mi mente me recuerda el momento de prepararnos para la noche. Un último caldito con hierbabuena de nuestras madres. Un último arreglo en el pelo. Coleta fuerte. Fuera pendientes. Pulseras. Medallita. Nuestra medalla de la Hermandad en el bolsillo. Un beso a nuestros padres. Una última mirada. Salimos a su encuentro…
Todo lo que pasa durantes esas horas, ¿cómo lo voy a explicar? Eso no tiene explicación. Son momentos que se quedan grabados a fuego en tu corazón. Una mirada. Un apretón de manos. Un vistazo a ese amigo que va en su varal o en su costero. Ese rato en un porche de una casa cualquiera y conoces a alguien que marca tu Rocío ese año. Pero nada es comparable con Ella.
Ella es el verdadero Rocío. Ella no mira al suelo. Ella mira a su Hijo, el Divino Pastorcito. Redentor del Mundo. Y nos lo ofrece, como Almonte nos regala su mayor tesoro.
Y llega el alba. Los cuerpos amenazan cansancio. Pero no. Rocío, aún nos queda vivir nuestro momento. Ese momento que dura dos segundos. Dos segundos bastan para llenarme de tu Rocío del Cielo. Dos segundos que hacen que todo lo que venía a pedirte se olvide y sólo te dé las gracias. Dos segundos…, pero mírame, Madre mía.
Ese momento que no soy capaz de describir con palabras. Un momento que me costó la misma vida plasmar en mi pregón, porque es tan íntimo entre Tú y yo que me costaba compartirlo con los demás. Un momento del que han ido desapareciendo personas importantes en mi vida, pero que no te recrimino porque sé que están ahí contigo. A tu vera.
Para describir ese momento quiero recuperar ese fragmento que fue tan importante para mí como es este momento junto a Ti.
«Ahora sí campanil, resuena más fuerte que nunca. Que se entere que Córdoba ya está aquí.
Venga el cura pa’rriba. Curri al cielo nuestra gloria. Y no te preocupes, que el Simpecao no retrocederá. Mira bien a tu lado. A tu izquierda tienes a papá. A la derecha al abuelo, y detrás a Rafalito Pérez, como siempre.
Estamos preparados para hacer el cordón. Están las hermanas marañonas. Jesusito Vera que hace muy buena barrera. Miguelito Villar y El Canijo. Alvarito Pérez y por supuesto yo.
Que ya está aquí. Que está delante nuestra. Y de la garganta de Manolo Guerra «El Corazones» saldrá la sevillanas que hablan del pueblo que Te Llevan…
Palmas… Palmas… Acércala…
Córdoba está preparada
aquí en El Real.
Para decirte, Rocío
que Contigo siempre está.
Acércala almonteño,
que juntos queremos pedir,
que en el mundo haya paz
y que nadie tenga que sufrir.
Acércala almonteño,
y despacio pósala
para que Córdoba ante Ella
pueda presentar.
Y se entere to El Real,
que con gracia sultana…
Córdoba ante la Gloria está».
La Crónica | El sábado más radiante de la historia de Baeza
El Nazareno de Córdoba aprueba llegar a Carrera Oficial a medianoche y «recupera la Madrugada»
La Virgen del Socorro Coronada vuelve a las calles de Córdoba con la Banda de la Estrella y un tramo azul para una procesión más inclusiva
Todo lo que debes saber de la procesión de la Virgen de los Dolores y del Rayo: itinerario, horario y banda
El cirineo | Completamente enamorado
El capirote | Luz de tristeza
La crónica | La Esperanza convierte las calles de La Línea en un suspiro de magia y devoción para la historia
La Hermandad del Rocío de la Macarena designa a Rafael Murad Puchol como pregonero de la Romería de 2027
Cruz de guía | La SGAE terminará de estrujar el bolsillo de las hermandades
Osuna y Marchena ponen fin a su peregrinación conjunta hacia El Rocío a partir de 2027
Sigue en directo la Coronación Canónica Pontificia de Santa María del Alcázar de Baeza
Los artesanos | Lo que no aparece en la factura
Pepi Maya inicia con la primera puntada el bordado del futuro techo de palio de Santa María de Consolación
El Nazareno del Amor conmemora sus 75 años de historia con una salida extraordinaria cargada de estrenos y memoria franciscana
Entrevista | Lázaro Mata: «Respetar a los grandes maestros no significa hacer imágenes que parezcan antiguas» 




