Desde el traslado definitivo de la Parroquia de Santa María Magdalena al Templo del exconvento dominico de San Pablo en 1848 le fue adjudicada a la Santísima Virgen del Amparo la Capilla que preside la Nave del Evangelio, antigua del Santísimo Cristo de Confalón. Debieron de acometerse entonces reformas en el retablo para adaptarlo al nuevo uso, si bien no se conserva documentación al respecto. No es hasta principios del s. XX, en Acta de Cabildo de 7/11/1910, cuando se comienza a hablar de aumentar el espacio destinado para la Imagen. Se aporta como idea el traslado de la Imagen a la Capilla de la cabecera de la Nave del Epístola, con más posibilidades para edificar un camarín tras el retablo (capilla que fue ocupada posteriormente por la Hermandad del Calvario) e incluso la construcción de una nueva capilla, de nueva planta, aprovechando terrenos liberados en los derribos de la calle San Pablo. Sin embargo la idea que finalmente se decidió y pudo abordarse fue la de la construcción de un camarín en su Capilla de siempre, tras el retablo, aprovechando el pasillo existente entre los muros del templo y la sacristía, con acceso al mismo desde la Sacristía del Templo mediante una escalera de mármol.
La construcción del camarín se realizó entre los años 1915 y 1916. De planta octogonal, sus paredes están recubiertas por azulejería trianera de la época, realizada en la Fábrica “Los Remedios” de Julio Laffite Castro, estando cubierto por una cúpula con pinturas al fresco realizadas en 1916 por el artista Enrique Orce Mármol, conocido fundamentalmente por su labor como ceramista, aunque también trabajó en otros oficios artísticos como la pintura o incluso la imaginería. Aunque sin documentación hasta el momento no sería aventurado atribuirle al propio Orce el proyecto decorativo cerámico de las paredes del camarín de la Virgen. Este proyecto cerámico quedó inconcluso entonces, sustituyéndose el panel cerámico central trasero proyectado por una vidriera que pronto quedó inutilizada y no existe desde hace bastantes años, habiendo quedado en su lugar un hueco deforme y poco digno que actualmente cubre una cortina de seda.
El camarín se inauguró el día 19 de marzo de 1916, Solemnidad de San José, en el transcurso de una Función Solemne, editándose estampas conmemorativas y una medalla en cuyo anverso figura la Santísima Virgen y en el reverso la imagen montañesina del San José de la parroquia. Transcurrido un siglo se hacen evidentes ciertas obras de mantenimiento, fundamentalmente de albañilería, pintura y electricidad. Además se propone la restauración de las pinturas de la cúpula del camarín, afectadas por la humedad, la decoración pictórica de la escalera de acceso y la culminación del proyecto cerámico original con la conclusión de la pared trasera en cerámica.
El 19 de marzo de 2016 se cumplió el primer centenario de la bendición del camarín de Ntra. Sra. del Amparo, joyel de cerámica trianera cuya visión se ha hecho ya consustancial a la de la venerada titular en su Capilla. Con ocasión de este primer centenario, el Cabildo de Oficiales aprobó llevar a cabo una serie de obras de rehabilitación con el fin de devolver al mismo su esplendor, restaurando las pinturas murales del cupulín, así como completando el primitivo proyecto cerámico, además de las necesaria obras de reforma de albañilería y electricidad, tanto en el camarín, como en la escalera y dependencias anexas. Por último el proyecto contemplaba el enriquecimiento de la escalera con pinturas murales inspiradas en las de la bóveda de la sacristía del templo. Esta rehabilitación sólo posible en su mayor parte gracias a la donación de una hermana muy devota de Nuestra Señora del Amparo, en agradecimiento, según sus propias palabras, por un milagro concedido.
El proyecto preveía cambiar el mármol de algunos escalones y tabicas de la escalera de acceso, rotos en su mayor parte por el problema que acusaba el Templo de inestabilidad en sus cimientos, ya solucionado en las obras de finales de la década de los noventa del pasado siglo XX, obra en la que no se cubrieron los desperfectos ocasionados en el camarín. Se hacía necesaria una reforma de toda la alimentación eléctrica de la escalera y camarín ya que en las obras mencionadas anteriormente dejaron estos espacios sin electrificar.
La Hermandad realizó entonces una sencilla instalación para alumbrar la escalera que es necesario cambiar y modernizar. El proyecto consideraba preciso llevar la luz a dos alacenas existentes en las dependencias del camarín, una en el mismo camarín y la otra en la escalera. Respecto a la restauración del cupulín, las pinturas murales presentaban un avanzado grado de deterioro debido sobre todo a las humedades sufridas con anterioridad a la reparación de las cubiertas del Templo. Se hacía igualmente necesaria una restauración profesional por técnicos especialistas en la materia. Para ello el Cabildo de Oficiales ha contado con la experiencia de Manuel Antonio Ruiz Verdejo y Antonio Díaz Arnido.
En palabras de los restauradores “Nos encontramos ante una obra de gran calidad artística y de notable interés artístico. Destaca por el colorido de los fondos y por la soltura en la pincelada, todo ello a pesar de la dificultad que entraña la técnica, el soporte y la ubicación de la propia obra. Los motivos destacan por la riqueza y la valentía en el trazo que hacen del dibujo de las mismas un recurso añadido al color para colaborar en la fuerza de la composición. Los colores de la cúpula son de una variedad y tono dignos de mención, con presencia de galones y gran profusión de elementos vegetales.
Las cartelas con escudos de los cuatro paños murales se enmarcan a base de galones y elementos vegetales con tonos dorados y grisallas, que una vez intervenidos enmarcarían aún más y mejor a la propia pintura. Vemos pues a un joven Enrique Orce, con buena mano pictórica y gran nivel compositivo, que realiza una obra significativa y que se conserva en porcentaje elevado (en cuanto a originalidad se refiere) en un entorno ausente de otras muestras artísticas de las características de la Obra en cuestión. Una Obra, por otra parte, perfectamente recuperable, un testimonio visual para generaciones futuras de la propia historia del Camarín de Nuestra Señora del Amparo y de la propia Parroquia.”
En relación a la pintura de la escalera, se trata en este caso de la Decoración Pictórica Ornamental de espacio que ocupa la escalera de acceso al Camarín de la Virgen de Nuestra Señora del Amparo. Se trata en la actualidad de un espacio deteriorado y meramente funcional. Para embellecer y dignificar este espacio se proyecta una decoración pictórica inspirada directamente en motivos de la bóveda de la Sacristina (estancia contigua). Para ello se utilizará la técnica de grisalla al temple y oro.
Por su parte, siguiendo las trazas del Proyecto original conservado en el archivo de la Hermandad de Nuestra Señora del Amparo el proyecto establecía la realización de un panel cerámico de azulejos siguiendo la misma técnica y color de los realizados en su momento por la Fabrica Nuestra Señora de los Remedios en 1916.
Desde el pasado mes de marzo ha tenido lugar la intervención por parte de los licenciados en BB. AA. Manuel Antonio Ruiz Verdejo y Antonio Díaz Arnido. Esta intervención se ha dividido en dos fases, según las tipologías de obra y de trabajo. Durante la primera fase- desarrollada justo antes de Semana Santa- se procedió a la restauración integral de la pintura mural de la Cúpula del Camarín. La obra se encontraba en un estado de conservación muy malo, y presentaba numerosas pérdidas, levantamientos, falta de adhesión entre estratos, grietas, suciedad, depósitos de cera, entre otras patologías.
Las labores ejecutadas a lo largo de este primer proceso fueron la documentación gráfica de todo el proceso y la fijación preventiva de la superficie pictórica que presentaba levantamiento de estratos y/ o riesgo de desprendimiento, mediante la aplicación de resina acrílica termoplástica con celulosa- y, puntualmente, calor controlado- así como inyección, la consolidación de soporte, mediante el empleo de morteros de la gama PLM, la limpieza mecánica y- puntualmente- química, la reintegración cromática, mediante procedimiento acuoso (acuarela y gouache) y la protección final. En paralelo a esta intervención, se ha procedido a la colocación de una nueva iluminación artística( tecnología led) de la Cúpula; construcción de un nuevo Columbario; realización y colocación de un nuevo paño cerámico de fondo a modo de Gloria( obra de A. Hermosilla); restauración de la solería y barandas de carpintería de la escalera de acceso; dorado de la puerta de acceso; y limpieza de la suciedad superficial del Retablo. Todos estos trabajos han sido realizados por la propia Hermandad del Amparo.
La segunda y última fase del Proyecto- desarrollada durante los meses de mayo y junio de 2017- ha consistido en el diseño y ornamentación del Arco interior de la embocadura del Camarín y de la Escalera de acceso al mismo desde la Sacristía de la Parroquia. Se trata de un trabajo pictórico de nueva creación que tiene como objetivo la homogeneización estilística y artística del espacio que rodea a la obra original, y su consiguiente puesta en valor. Respecto al arco interior de la embocadura, realizado al temple y dorado sobre pintura base de silicato teñida, toma como diseño elementos ornamentales de la pintura mural original de la Cúpula, con idea de dar continuidad a la misma. Finalmente en relación a la escalera de acceso al camarín, este espacio consta en origen de un bello zócalo cerámico, y comunica la Sacristía de la Parroquia con el propio Camarín. Es por ello que se ha tomado como referencia la decoración mural de la Sacristía a la hora de elaborar el diseño de la nueva obra pictórica que se sitúa sobre el zócalo antes referido. La técnica empleada para esta nueva obra ha sido temple, dorado y grafito sobre enlucido de yeso.





