En noviembre de 2022, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, anunciaba la convocatoria del II Congreso Internacional de Hermandades y Religiosidad Popular, que se celebrará en Sevilla en diciembre de 2024. Este Congreso tendrá lugar a los 25 años de la celebración del primer Congreso Internacional, un acontecimiento que tuvo lugar en la Catedral hispalense del 27 al 31 de octubre de 1999. De este modo el arzobispo quiere impulsar la oportunidad que ofrece la religiosidad popular para la Nueva Evangelización ante los desafíos del mundo actual. Una comisión mixta con representantes de la Archidiócesis y del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla está trabajando en este Congreso Internacional.
José Ángel Saiz, entregaba el pasado mes de febrero de los nombramientos oficiales a los 66 miembros de las siete comisiones de trabajo del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, que se celebrará en Sevilla del 9 al 12 de octubre de 2024. El acto se celebraba en el aula Beato Marcelo Spínola del Arzobispado hispalense, con la participación del presidente del Consejo general de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla, Francisco Vélez; el delegado diocesano de Hermandades, Marcelino Manzano; y el secretario general del congreso, Joaquín de la Peña. Monseñor Saiz revelaba entonces el lema del Congreso, ‘Caminando en Esperanza’, así como la composición de las siete comisiones que trabajan en la preparación de este evento internacional: Liturgia, Comunicación, Infraestructura, Actos Culturales, Economía, Obra Social y Teológica-Académica.
Entre las cuestiones en las que se está trabajando, se incluye la programación de una gran exposición que pondrá de relieve los vínculos entre la piedad popular de Sevilla y la de Andalucía, España y el resto del mundo. Además, se pretende que la programación cultural, simultánea a las sesiones del congreso, se reparta en varias sedes, con presencia en barrios de la capital y localidades del resto de la Archidiócesis. Paralelamente al anuncio del congreso por parte del arzobispo, el pasado 7 de noviembre, se puso en marcha el organigrama diocesano, que cuenta con varias instancias. La primera de ellas es el comité ejecutivo, presidido por el arzobispo, con la participación del presidente del Consejo de Hermandades; el secretario general de la Archidiócesis, Isacio Siguero; el delegado diocesano de Hermandades; el vicepresidente del Consejo, José Roda; el vicario general, Teodoro León; y el secretario general del congreso. En el organigrama se contempla también la creación del comité permanente, compuesto por los secretarios generales de la Archidiócesis y el congreso; el secretario del Consejo de Hermandades, José Carretero; y los coordinadores de las comisiones de trabajo.
Ya en abril de 2023 el arzobispo viajó a Roma con una delegación diocesana a fin de mantener “diversos encuentros de trabajo” en los organismos de la Curia vaticana para abordar “asuntos de interés” para la Iglesia en Sevilla y presentar las líneas generales del Congreso. Junto al prelado hispalense, formaban parte de la delegación sevillana los dos obispos auxiliares electos, Teodoro León y Ramón Valdivia; el secretario general, Isacio Siguero; el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Marcelino Manzano; Francisco Vélez y José Roda, por parte del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla; el secretario general del II Congreso Internacional, Joaquín de la Peña; y el secretario del arzobispo, Manuel Coronado.
El arzobispo afirmaba que el Papa va conociendo la realidad de la religiosidad popular de Sevilla y enfatizaba que él mismo le ha ido explicando al respecto, de modo que el Santo Padre «se va haciendo cada vez más idea de lo que es el mundo de las hermandades» si bien reconocía que «es difícil» que pudiera estar presente en el congreso aunque manifestó, en la presentación que tuvo lugar en Roma el pasado 25 de junio «que le gustaría venir».
En las últimas semanas, José Ángel Saiz Meneses ya advertía que el gran acto previsto como punto culminante del evento (la gran traca, era la denominación utilizada) será «a lo grande», porque «en Sevilla se hacen las cosas a lo grande», y que sea para regocijo de Sevilla, indicaba antes de precisar que si bien el lema del congreso, «Caminando en Esperanza», «no era una pista pero que tampoco se excluye nada», «todo es posible», 2025 es un año propicio para que pasen cosas extraordinarias.
La Comisión Ejecutiva que prepara el II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, de Sevilla, ha estimado conveniente que en la procesión de clausura participen las siguientes imágenes devocionales: Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, Santísimo Cristo de la Expiración (Cachorro), María Santísima de la Esperanza Macarena, Nuestra Señora de la Esperanza de Triana, Nuestra Señora de Valme (Dos Hermanas), Nuestra Señora de Consolación (Utrera), Nuestra Señora de Setefilla (Lora del Río) y la patrona de Sevilla y su Archidiócesis, Nuestra Señora de los Reyes.
El anuncio de las imágenes participantes lo realizaba el arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses, el pasado mes de octubre, al término de su ponencia en el acto de inicio del curso cofrade de Sevilla, que se celebró en la sede de la Fundación Caja Rural del Sur. Al mismo asistieron los hermanos mayores de las corporaciones cofrades de la capital andaluza.
Una procesión que, a falta de confirmación oficial, ya tiene itinerario ya que todo apunta a que el cortejo saldrá de la Catedral, a partir de las 16:30, por la Puerta de San Miguel, para avanzar, por la Avenida de la Constitución hacia la Puerta de Jerez. Desde ahí se proseguirá por el Paseo de Roma y se girará hacia la calle Palos de la Frontera y la calle de la Rábida hasta el Paseo de las Delicias y el Paseo de Colón, donde concluirá el recorrido común. Desde ese punto, las distintas corporaciones participantes retornarán a sus respectivas sedes, y los templos asignados en el caso de las imágenes de la provincia.
En lo que respecta a su conferencia en sí, monseñor Saiz ha asegurado que a los tres pilares que caracterizan a las hermandades –formación, culto y acción caritativa– «habría que añadir un cuarto: la evangelización», si bien, más que un pilar podría considerarse un «elemento transversal», que está en los otros tres.
«Si la Iglesia existe para evangelizar, las hermandades también», ha destacado el arzobispo. Esta idea ha sido una de las más repetidas su su ponencia, puesto que «la principal preocupación de una junta de gobierno es llevar el Evangelio a todos sus miembros». Como decía el papa Benedicto XVI, las hermandades «están llamadas a ser talleres de santidad», al tiempo que ha lanzado como propuesta la creación, junto a las diputaciones de formación o de culto, de una «vocalía de iniciación cristiana» en el seno de esas juntas de gobierno.
Monseñor Saiz también ha subrayado la «impresionante y desconocida» obra social que realizan las hermandades: «No hay que asociarlas solo con procesiones». Esa caridad, «que es luz en medio de este mundo no hay que ocultarla, sino mostrarla para despertar la bondad en los corazones». «Se evangeliza también por el camino de la belleza. Las imágenes no se veneran por ellas mismas sino por lo que representa», ha concluido.





