El Suspiro del Ángel | The letter

Suspira el querubín porque hay quien manda mensajes pensando en él y a él no se los mandan. Son cartas de amor a algún hermano mayor pidiéndole que los suyos no hablen y por no hablar hablan todos. 

Susurra el serafín el nombre de un potentado, del titular de un carguillo al que le salen parones por las esquinas y es aficionado a usar nombres grandilocuentes como banderolas infinitas, magnas como la magna que va a haber y aunque a él no le guste, va a ver a la reina de Capuchinos en cada esquina de su recorrido. 

Suspira el ángel por esos capataces que se lo saben todo y saben de todo, hasta de que se le vayan costaleros a granel y, por más que entren otros, se le van y no volverán y aunque le enseñan la puerta no se va.