Fuerte polémica por la prohibición de la procesión de la Virgen del Rocío por un «ataque de celos» del Obispo

La ciudad de Segovia vive inmersa en una fuerte polémica de índole cofrade, derivada de la decisión del Obispo de la Diócesis, César Franco, de prohibir tajantemente el traslado en Vía Lucis de la imagen de la Virgen del Rocío del convento de Santa Isabel a la iglesia de San Sebastián, su nueva sede canónica. Así lo confirmó el presidente de la Hermandad, José Manuel Ansoleaga, afirmando que el prelado la ha prohibido por sentirse ofendido ya que se pidió permiso a la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, antes de hacerlo a Palacio.

Ansoleaga ha asegurado al Norte de Castilla que la corporación solicitó permiso «primero a la alcaldesa porque suponíamos que es el Ayuntamiento la institución a la que compete dar la autorización para celebrar una procesión como la que teníamos organizada, y, una vez obtenido el permiso verbal de la propia alcaldesa, nos dirigimos al obispo para pedirle la autorización». «Sorprendentemente – declara el máximo responsable de la hermandad -, el martes recibimos una llamada del Obispado que nos comunicaba que el obispo prohibía la celebración de la procesión, al entender que es él quien primero tiene que autorizarla. Bueno, aunque no la compartimos, acatamos la decisión y celebraremos la procesión dentro del templo».

Según explica el diario castellano, la Hermandad quería celebrar un Vía Lucis Mariano por el centro de la ciudad, entre el convento de Santa Isabel y la iglesia de San Sebastián, con catorce paradas o encuentros. Estaba previsto que en la procesión tomaran parte la mayoría de las hermandades del Rocío de la zona centro del país, que iban a fletar autobuses para desplazar a sus fieles a Segovia, así como tres bandas de cornetas y tambores de la propia ciudad, grupos de danzas, varios coros rocieros, etcétera. «Esperábamos la participación de unas trescientas personas, que iban a mostrar su respeto y devoción a la Virgen del Rocío. Se trataba de dar al traslado todo el boato y el respeto que se merece», subrayaba Ansoleaga.

A raíz del evidente «ataque de celos» episcopal, la Junta de Cofradías ha emitido un comunicado en el que se recuerda que «a pesar de que la Hermandad del Rocío de Segovia no forma parte de la Junta de Cofradías, Hermandades y Feligresías de Segovia, desde el año dos mil doce viene colaborando y participando activamente con el desarrollo de la Semana Santa de nuestra ciudad de Segovia». En el texto se explica que «como cristianos que somos los cofrades, acatamos con religioso obsequio las decisiones tomadas por la Iglesia. Y lo hacemos, no por temor, sino por amor a la que sabemos que es nuestra madre, que debe mirar siempre por el bien de todos. Sin embargo, como hijos que somos, también nos sentimos con la confianza de expresar nuestro malestar ante la situación que este malentendido ha creado».

«En primer lugar, – indica el comunicado – lamentamos profundamente los malentendidos y errores de forma que han desembocado en esa drástica decisión. Unos errores que se habrán producido sin intención de hacer mal o de suplantar o ningunear a la autoridad diocesana. Confiamos que de este fallo todos aprendamos a gestionar estos delicados asuntos con mayor profesionalidad en el futuro. En segundo lugar, somos conscientes de que las procesiones son manifestaciones públicas de nuestra fe cristiana. En ellas (al contrario de lo que muchos quieren hacernos creer) no sólo sacamos a las calles nuestras tallas, nuestras tradiciones o nuestro folclore, sino que hacemos protestación pública de nuestra fe en Jesucristo y de nuestra pertenencia a su Iglesia. Por ello lamentamos que el devenir de los acontecimientos y el modo del anuncio de la decisión episcopal haya generado división en lugar de la unión y la devoción que la Hermandad buscaba con este acto de piedad.

En tercer lugar, sabemos que la posición de las cofradías en nuestra sociedad no es fácil pues, pese a nuestra inquebrantable adhesión a la Iglesia, nuestros principales actos se desarrollan en las calles. Esto hace que tengamos que atenernos a las normas que todo ciudadano debe seguir a la hora de realizar un acto público, con las consiguientes dificultades que esto conlleva. En conclusión, la Junta de Cofradías se solidariza con la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, pidiendo perdón por su error y proponiendo enmienda en el futuro. Pero a su vez lamenta el modo de proceder en la ejecución de la sanción, sobre todo por la situación de división y crispación que ha generado en la Iglesia y en la sociedad segoviana».