Ignacio Soro: «Seguimos trabajando para hacer más llevadera la estación de penitencia, frente a las imposiciones del Consejo de Cofradías y ante el talante de algunas hermandades de la jornada”

Inmersos en los albores de una nueva Cuaresma el hermano mayor de la Hermandad del Gran Poder, Ignacio Mª Soro Cañas, se ha dirigido a sus hermanos en una misiva incluida en la Hoja Informativa difundida por la Corporación de San Lorenzo en la que ha querido manifestar, de manera inequívoca, el sentir de su junta de gobierno en cuanto a la configuración de la Madrugada para este año. En este sentido, Soro ha indicado su “absoluto desacuerdo tanto en el fondo de la decisión tomada como en las formas de aplicarla”. En este sentido ha incidido en que “seguimos trabajando, en desigualdad de condiciones, para hacer más llevadera la estación de penitencia a nuestros hermanos, frente a las imposiciones ya conocidas del Consejo de Cofradías y – a grandes rasgos- ante el talante de algunas hermandades de la jornada”.

Una posición que no es nueva toda que ya el año pasado el hermano mayor utilizó la misma vía para poner de manifiesto la posición de la junta de gobierno frente a la «leve modificación del itinerario de vuelta» de la Hermandad según argumenta el Consejo General de Hermandades y Cofradías. Resaltando que «cualquier alteración de su recorrido implica algo más que un mero cambio de calles o un aumento o disminución de metros como pretenden algunos transmitir». «El cambio de recorrido -explicaba el Hermano Mayor- supone la consagración de una tremenda injusticia; la desconsideración al enorme esfuerzo realizado por la Hermandad del Gran Poder de cambiar su recorrido en el año 1967, aumentando su horario e itinerario para poder desbloquear la estación de penitencia del resto de Hermandades de la Madrugada». Proseguía afirmando que «vamos a seguir reivindicando que el sacrificio de tantos hermanos nuestros, que por este motivo no pueden participar en la estación de penitencia, no está hecho en balde, sino por y para el beneficio del resto de Hermandades, aunque hoy no sea tenido en cuenta ni por el Consejo ni por el resto de Hermandades de la Madrugada a la hora de adoptar decisiones de este calibre».

En su carta, Soro reconocía que «la Madrugada es una jornada especial; está limitada en su comienzo y en su final y cada Cofradía discurre en el espacio y en el tiempo como en un compartimento estanco, de manera que la ampliación en las condiciones de horario o recorrido para una de ellas supone necesariamente una merma y un perjuicio en otra. Por este motivo y por el preservar el necesario respeto entre Hermandades resulta tan importante la autorregulación de los cortejos por parte de cada Hermandad solucionando sus propios problemas de la manera que consideren oportuna, fórmula que desde el primer momento en este debate, es la que hemos propuesto en las distintas reuniones de la jornada mantenidas pero que, lamentablemente, no ha sido tenida en cuenta jamás».

«Por tal motivo -incidía- es por lo que consideramos que con esta injusta decisión el Consejo ha propiciado el traslado de los problemas de una Hermandad a otra con un «quítate tú, que me pongo yo»; solución que solo podemos calificar, además de injusta, como conservadora, de consecuencias no suficientemente ponderadas y sin utilidad para el fin que se pretende». Y aseguraba que «no es la Hermandad del Gran Poder la que ha propiciado la situación de concentración en la zona del cruce de las calles San Pablo con Zaragoza; siempre hemos cumplido estrictamente el horario establecido durante la estación de penitencia y cuando nuestra Hermandad ha necesitado más tiempo o espacio no ha dudado en buscar soluciones para no alterar el tránsito del resto de Cofradías en la Madrugada; alargando su recorrido o ralentizando su ritmo habitual».

«Con la opción elegida por la Sección de Penitencia del Consejo y la tutela de los intereses que la informan -expone-, cuando se constate que finalmente adolece de falta de viabilidad para el fin que persigue, ¿Qué va a hacer la Junta Superior?, ¿A qué calles será desplazada entonces la Hermandad del Gran Poder?», se preguntaba. El hermano mayor revelaba que «en las sucesivas reuniones mantenidas con el Delegado de la jornada y Hermanos Mayores hemos trasladado nuestra desilusión por la ausencia de debate técnico, pues se han ignorado todas las alegaciones que hemos aportado, incluso documentalmente, en cuanto a espacios, tiempos y longitud de cortejos. Esta cuestión pone de manifiesto para cualquier entendido medio que la opción elegida no es viable técnicamente».

«Si la opción impuesta solucionara la cuestión planteada, que no es el caso -incidía-, y tal como este Hermano Mayor manifestó en la última reunión celebrada, la Hermandad del Gran Poder asumiría una vez más ese sacrificio atendiendo al espíritu de generosidad y en pos de un mejor transcurso de la Madrugada». Y hacía hincapié en que «se han obviado sin justificación otras propuestas de recorridos que, sin alterar el orden de la jornada, resolvían el cruce de San Pablo para muchos años. La ausencia de estudio técnico se pone de manifiesto en el propio texto del acuerdo, que deja sin resolver la hora del cruce de las Hermandades. Si el plan es tan bueno, ¿Cómo se ha aprobado por la Junta Superior sin contemplar el problema nuclear del cruce, que es la hora en la que han de concurrir ambas Hermandades?»

«Llama la atención especialmente que la posición del Consejo, lejos de ser la de árbitro imparcial o conciliador, se ha decantado con nitidez palmaria como parte -exponía con firmeza-, favoreciendo de forma expresa una opción frente a otras propuestas, opción que alberga cambios de recorrido que perjudican claramente los posicionamientos de la Hermandad y que, a nuestro juicio, adolece de graves deficiencias técnicas». «Pero el daño mayor que ha causado este proceso ha sido sin duda el que afecta a la convivencia y fraternidad entre las Hermandades de la Madrugada», subrayaba, añadiendo que «el sistema propuesto de votación y mayorías es contrario al espíritu de unanimidad que ha regido tradicionalmente en la jornada de entender que solo existe una Cofradía que comienza en la cruz de guía de la Hermandad del Silencio y acaba en el paso de María Santísima de las Angustias de la Hermandad de los Gitanos; el sistema, unido a la defensa cortoplacista de intereses individuales, ha roto este espíritu, con un alcance a futuro que seguro algunos lamentarán cuando se adopten nuevas decisiones que les perjudiquen, ante la incomprensible cesión de soberanía para decisiones cruciales de la jornada».