Primer tañido de campana: Música sacra y de liturgia interna

Querría iniciar hoy con esta sección, y como si de un muñidor se tratase, el poder “anunciar” y comentar diversos aspectos que se pueden considerar “resabidos” por los ilustrados de la materia. Encontrándome unos días atrás con un sacerdote amigo mío que ejerció su ministerio en mi ciudad hace ya algunos años, me comentaba abordando diversas cuestiones artísticas, el poco valor que ciertas corporaciones le dan a sus piezas de música sacra realizadas para los cultos internos -tales como Quinario, Triduo, Función o cualquier acto de culto señalado-.

Y es que es cierto, las hermandades se han aletargado en su mayoría, renovando aspectos estéticos en los montajes de altares que cada vez son más aparatosos y además de cuidar otros aspectos formales. Pero la música (que no es otra cosa que una oración hecha partitura que pretende ahondar tanto en el corazón del que la compone, como en los de los fieles) es relegada a un segundo plano, limitándose a interpretar piezas archiconocidas y repetidas en la saciedad (con esto no desmerezco la calidad de la pieza) pero llevando a un desconocimiento del patrimonio foráneo.

Bien es cierto que ciertas corporaciones de ciudades vecinas como Jerez de la Frontera, o Cádiz han mantenido su patrimonio de música litúrgica y lo cuidan. En San Fernando tenemos el ejemplo de la Hermandad de la Patrona (de la Armada Española y de la ciudad), Nuestra Señora del Carmen Coronada que poseyendo un rico archivo musical del afamado compositor D. Rafael Márquez Galindo, mantiene sus piezas y son interpretadas en actos de cultos específicos. En otras ciudades como Sevilla mantienen un patrimonio de obras de culto de gran calidad, como son los casos de las Hermandades de la Quinta Angustia (gracias a la Asociación Coral Portuense) o la Hermandad del Valle.

Quizás ha llegado el momento de mirar por lo que tenemos, de defender lo nuestro, de conseguir que se reconozca la música y se ponga al nivel de otras artes al servicio de las hermandades y cofradías (como son el bordado o la orfebrería). Tenemos que conseguir que dentro de varias décadas y con los cambios que puedan producirse se le de valor a este curioso y en “peligro de extinción” género musical. Aunque quizás el famoso dicho “no está hecha la miel para la boca del asno” tenga más relevancia de la pensada, solo quizás…