Distancia musical y económica, sigue la decadencia

Hace unos días, leí una publicación en una conocida cuenta de twitter y que hacía referencia a que ya no solo en Sevilla está lo mejor de la música cofrade, y que en toda Andalucía hay bandas de gran nivel, esto en mi opinión es cierto. Es cierto que la distancia (musicalmente hablando) que había hace 15 o 20 años atrás entre las bandas top y el resto de formaciones se ha recortado considerablemente y llegando al punto en que hay ciertas bandas que, en lo que a calidad musical e interpretación se refiere, no tienen nada que envidiar a estas bandas de primer nivel. Pero es que además hasta las bandas más humildes trabajan desde abajo para llegar a tener una calidad musical óptima y esto, la verdad, es de agradecer. A mi personalmente me alegra mucho.

El caso es que a la hora de valorar económicamente a esta bandas que ya tienen un cierto nivel musical, ahí si que siguen habiendo grandes distancias, muy grandes diría yo. Es evidente que a la hora de pelear con estas por acompañamientos musicales, no lo pueden hacer, además porque las bandas de primer nivel tocan por norma general todos los días en la capital sevillana, de donde todas son (a excepción de Rosario de Cádiz). Si bien hay algún que otro día que no lo hacen en Sevilla, como es el caso de Rosario que toca un día en Sevilla tras la Sed, es imposible pelear económicamente con las bandas grandes. Aunque estas bandas de gran calidad musical pero más humildes son conscientes de que su caché debe ser menor por diferentes motivos, entre otros porque no son de Sevilla, que eso de poner el nombre de la capital hispalense en el banderín también cuenta. Esto quiere decir que, si el caché se midiera por la calidad musical de las bandas y no por donde tocan o de donde son, posiblemente la distancia entre bandas grandes y no grandes también sería corta.

Y esto podemos extrapolarlo a los conciertos y certámenes, en este caso la cosa se acentúa más. Este año se ha acentuado la crisis en los conciertos y certámenes que se organizan. Los certámenes están en decadencia y ahora me diréis que por qué, ¡pero si hay muchísimos! No me refiero al número de conciertos que se organizan, sino a la calidad y valor que se le da a las formaciones que en ellos participan. Este año estoy notando un creciente número de conciertos en los cuales hay que pagar entrada para entrar y esto suele tener un por qué, esto en la mayoría de los casos se debe a que se contrata a una banda de primer nivel que, como ya sabéis tiene su caché que suele rondar los cuatro mil euros. Una vez tienen a esa banda contratada buscan bandas de relleno y pasa lo que ya os imagináis. Intentan que estas banda de relleno sean de buen nivel, de estas que tiene una calidad musical que no envidian a las grandes, pero claro para estas no hay dinero, suelen ofrecerles solo los gastos de desplazamiento y a veces hasta ni eso. Qué os voy a contar de cuando a estas dos se une una banda humilde, ni que decir tiene que el anzuelo de la banda grande se aprovecha para no pagarles nada, en todo caso solo el bocata después de la actuación.

Y así están las cosas. Es muy bonito eso de decir que ya hay varias bandas que tienen un nivel musical que nada tienen que envidiar a bandas como la Presentación a Pueblo o Tres Caídas de Triana, salvando las distancias claro está. Pero en lo económico, amigo mio, ahí si que seguimos en decadencia.