Esa es la intención de la Junta de Gobierno que preside Raúl Torres, cumpliendo el antiguo anhelo de la hermandad, tras la Asamblea de hermanos de la corporación de Poniente, que se ha reunido en la mañana de hoy para adoptar una decisión trascendental que marcará de manera irremisible su futuro dentro de la exigente comunidad cofrade cordobesa. Un nuevo crucificado hará estación de penitencia presidiendo el cortejo de la hermandad del Miércoles Santo de tal manera que este será probablemente el último año en que la actual Cristo de la Piedad abandone su barrio camino de la Santa Iglesia Catedral, si los condicionantes artísticos y económicos así lo permiten.
El trascendental Cabildo se ha desarrollado con absoluta normalidad, con una considerable asistencia de hermanos, conscientes de la realidad de la situación, ya adelantada por este medio el pasado 24 de febrero, fecha en la que nuestra compañera Esther Ojeda anunciaba que a consecuencia del avanzado estado de deterioro en que se encuentra la imagen, debido a la huella dejada por el transcurso del tiempo, los hermanos de la cofradía se vieron forzados a valorar en un primer momento la posibilidad de someter a su crucificado a un proceso de restauración. No obstante, tras el pertinente debate y análisis por parte de los miembros de su equipo de dirección, dicha opción fue finalmente descartada ya que esa hipotética rehabilitación no constituía para la cofradía de San Antonio María Claret una alternativa viable desde el punto de vista técnico, de acuerdo con la opinión de expertos en restauración e imaginería que fueron consultados por la Hermandad.
Cabe recordar, en cualquier caso, que el proyecto consiste en la realización de una nueva imagen titular que ocupe el lugar del actual crucificado en la Estación de Penitencia del Miércoles Santo, a partir de 2018, ya que la intención de la Junta de Gobierno no es sustituir un titular por otro, ya que se pretende que la actual imagen continúe recibiendo culto por parte de la corporación de Poniente. Estaría por definir de qué manera se materializaría esta coexistencia así como si este culto podría consistir en un ciclo, un acto puntual o en un Vía Crucis, pero sea como fuere, y así lo han querido poner de manifiesto desde la propia hermandad, en ningún caso se trata de sustituir un crucificado por otro. Hasta el momento, y así ha quedado de manifiesto en el Cabildo la Hermandad de Palmeras mantiene la incógnita sobre quién será el imaginero a quien definitivamente le sea confiada una labor de esas características que condicionará de manera decisiva el futuro a medio y largo plazo del devenir histórico de una de las corporaciones más jóvenes de Córdoba que con esta decisión sentaría las bases de un prometedor futuro y que determinados factores de muy diversa índole determinarán la elección del imaginero.
En la Asamblea de este domingo, tomó la palabra el Hermano Mayor, Raúl Torres, para explicar el deteriorado estado de conservación del Cristo como consecuencia de la composición o estructura interna de la imagen y estado actual que presenta, explicando que se desaconseja por parte de restauradores e imagineros su intervención con objeto de que continúe procesionando. A continuación se expusieron con detalle los datos históricos y técnicos en poder de la Hermandad, indicando, a modo de resumen, que la imagen se adquirió en Sevilla en 1972, el material en el que está realizada la escultura y el estado de conservación, así como el proyecto de la Junta de Gobierno cuya primera fase se ha sometido a votación este domingo, pero que comprende dos etapas posteriores bien diferenciadas. Asimismo el máximo responsable de la cofradía, expuso las dificultades que presenta este proyecto en cuanto a financiación debido al estado financiero de la hermandad, exigiendo el esfuerzo colectivo puesto que no es posible su restauración, por lo que si se desea continuar procesionando, hay que llevarlo a cabo a la mayor brevedad.
En este sentido Torres ha dejado claro que la realización de un nuevo crucificado se erige en prioridad absoluta habida cuenta del riesgo que representa procesionar la imagen actual por su estado de conservación, de tal modo que se antojaba imprescindible mandatar a la Junta de Gobierno para la contratación de la nueva talla. Una vez sometido a votación como único punto en el orden del día, el asunto fue aprobado por unanimidad de los asistentes a este Cabildo General Extraordinario.
Después de un fuerte aplauso, el hermano mayor aprovechó la oportunidad para informar a los hermanos que este año finaliza su mandato pero que tiene la intención de presentarse para un segundo esta primavera. Este segundo mandato, según ha adelantado el propio Torres, en el supuesto de ser elegido, volcará el esfuerzo principal de su Junta en la obra social como no puede ser de otra manera, sin abandonar nunca este verdadero y real objetivo, tiene previsto llevar a cabo dos fases o etapas posteriores a la realización del nuevo crucificado.
La segunda fase, consiste en la posibilidad de sustituir, recomponer o restaurar el actual paso que tallara Castillo Ariza y pusiese en valor José Carlos Rubio en el año 2001, y cuya talla no está concluida puesto que falta el respidarero trasero, crestería, guardabrisas y candelabros arbóreos. Con los actuales soportes de aluminio se valora la posibilidad de sustituir la estructura interna como consecuencia del peso que soportan los costaleros durante el recorrido más largo de la Semana Santa cordobesa. Y una tercera fase que acometiese el antiguo y ambicioso deseo de la hermandad de acompañar a sus imágenes titulares con la hechura del resto de figuras que compusiesen el Misterio de la Lanzada que la Cofradía lleva décadas valorando. Adicionalmente, se ha decidido que hasta bien no se realice una nueva imagen, las levantás por parte de la cuadrilla serán a pulso aliviado al objeto de preservar lo máximo posible a la imagen puesto que no se tiene conocimiento de cuando pudiese concluirse su sustitución en la Estación de Penitencia.
Con esta trascendental decisión, la cofradía introducirá una nueva imagen devocional que presidirá un nuevo Misterio, inédito en la Semana Santa cordobesa, a unos orígenes amparados por el actual Santo Cristo de la Piedad, sobre el que pesan no pocos misterios, puesto que a pesar de las restauraciones de las que se convirtió en objeto más tarde no fue posible hallar ningún dato que diera a la Córdoba cofrade pista alguna sobre el que fuese el autor de la venerada imagen así como tampoco de la fecha de su ejecución. En todo caso, el actual Cristo de la Piedad es una imagen que, a pesar de haber procesionado desde hace décadas, no fue concebido para tal fin, ni considerando su tamaño ni la estructura de la imagen. De hecho la cruz original, de tablas, hubo de ser sustituida a principios de siglo por una arbórea para poder presidir la Estación de Penitencia del Miércoles Santo.





