El Vaticano se moja contra Maduro

El Vaticano ha expresado, a través de un comunicado remitido por la Secretaría de Estado, su preocupación y la del Papa por la situación que se está viviendo en Venezuela rogando a la sociedad que se evite “toda forma de violencia, en particular, a las fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza». El comunicado recuerda el «grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad», y pone de manifiesto su esperanza de que «se creen las condiciones para una solución negociada».

En el texto se solicita al Gobierno de Maduro la suspensión del proceso constituyente, que ha sido rechazada por países como México, España, Colombia, Estados Unidos, México, y la Unión Europea, siendo reconocida por China, Rusia, Cuba, Bolivia o Nicaragua, porque «más que favorecer a la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro». Al mismo tiempo subraya que el Sumo Pontífice «sigue de cerca» lo que está ocurriendo y las «implicaciones humanitarias, sociales, políticas, económicas e incluso espirituales». Al mismo tiempo, «la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución». Además, el Vaticano pide al Gobierno crear un canal humanitario, el reconocimiento de la Asamblea Nacional, actualmente controlada por la oposición, la liberación de los presos políticos y un calendario electoral.

Cabe recordar que la Asamblea Constituyente está integrada solo por los representantes afines al Gobierno de Nicolás Maduro, que fueron elegidos el pasado domingo a pesar de las denuncias de fraude electoral sobre los comicios. La Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) ha rechazado este proceso promovido por Maduro por ser «peligrosa para la democracia» advirtiendo que podría derivar en una «dictadura militar». El Vaticano ya propició una negociación entre las partes que terminó fracasando.