He podido disfrutar de forma parcial de la gran procesión del Jubileo de las Cofradías realizada en la eterna ciudad de Roma, y digo parcialmente por, la parcialidad de la distancia en primer lugar, no me he desplazado hasta Roma, y por la parcialidad de la andaluza cadena de televisión «Canal Sur», para la que al parecer solo existe el Cristo de la Expiración el Cachorro y la Esperanza de Málaga.
Las imágenes que formaban la procesión eran: además del ya señalado Cristo de la Expiración, y la Virgen de la Esperanza de Málaga, Nuestro Padre Jesús Nazareno de León, Le Devot Christ de Perpiñán, Francia, Santos Crucifijos de Génova (Italia) y la Cruz Patriarcal de la Hermandad Sacramental de Mafra en Portugal. Pues vean las imágenes y cronometren, podrán verificar que al parecer casi solo salen los hermandades andaluzas, quedando en meras anécdotas las salidas de las demás imágenes devocionales, cosas de la televisión andaluza, debería decir sevillana, para la que al parecer solo existe lo suyo, y esto no sería importante si las imágenes solo fuesen para Andalucía, pero eran la fuente de las imágenes para todas las emisoras que a nivel mundial transmitían este evento, y nos dejaron prácticamente sin ver las demás, a pesar de que las andaluzas las conocemos en profundidad, no así el resto que no habíamos visto antes, y ni casi vimos durante esta transmisión.
Y es que esta televisión engrandeció lo nuestro a costa de lo de los demás, dejando en el olvido sus locutores simplezas como: ¿no hay en Roma ninguna Iglesia con la capacidad y puertas para acoger a estos benditos titulares, que debieron de hacerlo en carpas, de las que algunas de ellas incluso llegaron a mojarse por la lluvia durante los días previos a la salida?, cosas de contiendas, y es que yo lo entiendo perfectamente, verás, que una hermandad bregue con un párroco es normal, y esto lo hemos visto a veces las veces, y es difícil ganarle esta batalla, la obediencia nos obliga a aceptar lo que él disponga en su parroquia, no podemos olvidar que es su responsabilidad y su casa. Pues ahora imaginen que el rival es el cardenal responsable del Dicasterio para la Evangelización, que es el que ha autorizado y coordinado este peculiar evento, acordaremos todos que esta contienda es superior a la sostenida con cualquier párroco en cualquier entorno, recuerdo ahora las palabras de un antiguo hermano mayor que me decía: «No hay ningún obispo de segunda división», así que imaginen ustedes el nivel de un cardenal.
Quizás por esto nunca vimos la foto que reclamaba nuestro compañero «El Cirineo», esa foto de su Santidad ante las peculiarísimas imágenes que se mostraron en las calles de la ciudad, comentario y carencia que tampoco oí de labios de los locutores del programa, y es que al igual que pasa en las parroquias, me temo que también pasa en la Santa Sede, las cofradías no parecen ser bien acogidas, son generadoras de problemas, necesitan ocupar un espacio y un tiempo, y estas cosas obligan muchas veces a cambiar las agendas de los templos, a cambiar horarios y en muchas ocasiones generan la necesidad de atención, restando tiempo al resto de fieles, y estas cosas las hacen, en algunas ocasiones, no excesivamente gratas.
Pues ahí está creo que la causa de la obligatoriedad de tener que salir de una carpa, digna, pero carpa, habiendo templos, ya que Roma cuenta con novecientas iglesias, de las que muchas de ellas cuentan con grandísimas puertas, que yo recuerde, aparte de la Basílica de San Pedro, la Basílica de San Juan de Letrán, la Basílica de Santa María la Mayor, la Basílica de San Pablo Extramuros, Sant´Ignazio di Loyola, la Basílica Papal de Santa María la Mayo, y tantas y tantas que al parecer no han podido acoger «adecuadamente» a nuestros benditos titulares.
Cosas de las contiendas, esas que no constan en ningún lugar, esas que nunca emprenden los cofrades, que solo obedecen, y obedecen, lo piensan, pero no lo expresan, ya saben estas guerras siempre están perdidas, pero que nosotros las vemos, no las entendemos, y solo raras veces expresamos, y las televisiones casualmente siempre olvidan.





