«El Jueves» ridiculiza en un montaje fotográfico a la Paz y Esperanza

Se agotan ya los calificativos. Ha vuelto a ocurrir, una vez más. De nuevo, un repugnante ataque a los sentimientos de miles de católicos y cofrades, ha sido perpetrado por un atajo de impresentables que esconde, bajo presunto humor, lo que no es más que un burdo, zafio y miserable ataque a todo lo que huele a incienso. En esta ocasión, ha sido ese panfleto, que constantemente insulta a la mitad de la población de este país, mientras sistemáticamente la justicia mira a otro lado. La víctima en esta ocasión, ha sido la Virgen de la Paz y Esperanza de Córdoba y la excusa, incluso más grave, una burla ante un infarto sufrido por un ser humano.

Y es que el infarto sufrido el pasado fin de semana por el ex ministro Jorge Fernández Díaz ha sido utilizado de forma mezquina y repulsiva por una piara de impresentables que busca el insulto fácil y la denigración de todo aquél que tiene un pensamiento divergente al suyo. La ridiculización gratuita de esta pandilla de miserables ha sido ilustrada con un montaje en el que aparece el ex ministro y la Virgen de la Paz y Esperanza de Capuchinos.

Lamentablemente no es la primera vez que se producen episodios de esta bajeza teniendo como tristes protagonistas a imágenes devocionales cordobesas. El pasado verano la imagen injuriada fue la Virgen de la Concepción de la hermandad de las Penas de Santiago. En aquella ocasión, un vergonzoso, bochornoso y deleznable fotomontaje que atentaba contra la dignidad de los sentimientos religiosos de los hermanos de la Hermandad de las Penas de Santiago y de todo el universo cofrade, propiciaba que la Corporación del Domingo de Ramos emitiese un comunicado difundido a través de sus medios oficiales de comunicación en el que respondía de manera contundente poniendo de manifiesto su absoluta repulsa a la injuria proferida por un sujeto que se autodenomina “artista” y que había evidenciado que no es más que un vulgar provocador, advirtiendo que la corporación no iba a consentir ese tipo de ataque y emplearía con toda la contundencia de la que sea capaz todos los medios legales para su defensa.

Ahora, volvemos a asistir a un nuevo y miserable ataque a todos los cofrades que no puede quedar impune. A falta de reacción oficial por parte de la corporación que preside Enrique Aguilar, cabe esperar que se emprendan de manera inmediata las acciones legales pertinentes para reparar este agravio – este sí que es un verdadero agravio -, de tal modo que este tipo de sucesos, perpetrados reiteradamente por sujetos de esta calaña, sean cortados de raíz y que las consecuencias sean tan contundentes que a nadie le queden ganas de volver a reproducirlos.