Catorce Semanas Santas en el exilio ha pasado la Hermandad de la Exaltación. Catorce largos años en que los hermanos de Los Caballos abandonaron la Parroquia de Santa Catalina en busca de un refugio intemporal, sin saber en qué momento podrían retornar a su sede canónica. Pero, después de tantas idas y venidas, ya han regresado a casa. Letras de oro fueron escritas el pasado 25 de noviembre, solemnidad de Catalina de Alejandría, cuando el céntrico templo volvía a abrir sus puertas. Ahora vuelven los nervios a los cofrades de La Exaltación. En la mañana de hoy amanecía el paso de palio de Nuestra Señora de las Lágrimas bajo las cubiertas de Santa Catalina, esas características bambalinas bordadas por Juan Manuel Rodríguez Ojeda y estrenadas en 1903. Ya aguardaba el paso del Señor de la Exaltación en el templo desde el pasado domingo.

Por Ponce de León ya se respiran recuerdos. Hoy comenzaba el reparto de papeletas en la Casa-Hermandad de la corporación, conformándose largas colas de hermanos que ya anhelan realizar una estación de penitencia histórica. Son casi esos mismos hermanos que salieron de Santa Catalina en mayo de 2004. Casi porque muchos de ellos nunca podrán ver el regresos de sus titulares. Esos hermanos fallecidos fueron recordados por la cofradía durante el traslado de retorno, apareciendo cada uno de sus nombres en los cirios que alumbraban el rostro de la Virgen de las Lágrimas. Casi porque también son muchos los que contemplarán por vez primera el cruce de la cruz de guía de la cofradía a través del dintel de Santa Catalina, algunos por ser aún demasiado niños, otros porque han llegado en los últimos años.
Para tan emotivo acontecimiento, la corporación estima este año una subida del cuerpo de nazarenos el próximo Jueves Santo. Seiscientos hermanos acompañaron el pasado noviembre a sus titulares durante el regreso a Santa Catalina, cifra similar al cortejo penitencial de Semana Santa. Esta primera salida podría catalogarse como un renacer de Los Caballos. La cofradía nunca ha dejado el barrio y la collación que llevan viéndola crecer desde 1604, cuando se traslada a su nueva sede canónica para iniciar la estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral desde un punto más cercano.
La salida procesional de 2019 estará marcada sin lugar a dudas por una auténtica conjunción de emociones, de júbilo y de nostalgia, de sonrisas y de Lágrimas, de Exaltación y de fervor, de recuerdos de aquellos que se fueron y de savia nueva de otros que llegaron, de anhelos cumplidos y de proyectos modernos. La de este año será la estación de penitencia que marque un nuevo caminar de La Exaltación, ya de vuelta a casa.






