Las Angustias lleva al IAPH su pieza textil más antigua, de 1735

El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), adscrito a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía acabda de anunciar que que ha sido depositado en su sede el estandarte de 1735 de la Hermandad de Las Angustias de Córdoba, obra realizada por encargo del prioste Salvador Blancas a los bordadores Diego de Paniagua y Juan A. Vázquez. Se trata de la pieza textil más antigua de la corporación. El objeto del depósito es la realización de los estudios necesarios para la redacción de un proyecto de conservación al ser un bien inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía.

Tal y como hemos indicado, el Estandarte Antiguo es la pieza textil más antigua del patrimonio de la hermandad, obra de los bordadores Diego de Paniagua y Juan A. Vázquez, reutilizando para ello algunos elementos de una insignia previa de mediados del siglo XVII.. Está realizado en terciopelo verde botella, bordado en oro a base de un motivo ornamental que bordea todo el estandarte en el que se combinan pequeñas flores y hojas y los motivos que anuncian la rocalla.

La misma decoración envuelve el óvalo central, en el que figura una representación pictórica del grupo escultórico realizada por Juan María Moreno Anguita con ocasión del pasado a terciopelo negro por la subpriora de Santa María de Gracia en 1865. En el reverso del estandarte se conserva el escudo de los Marqueses de Villaseca, nobles de rancio abolengo que residían en una mansión palaciega cercana a San Agustín, al tratarse de una donación realizada por esta familia. Dicha pieza ha estado expuesta durante los meses de noviembre y diciembre en la Exposición “Arte y devoción en Andalucía: Hermandades y Piedad Popular”, que se celebró con motivo del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, en la capital hispalense.

El estandarte antiguo de 1735

Las cofradías pasionistas nacieron y se desarrollaron durante el siglo XVI bajo el sentido del dolor, de la aflicción, de la penitencia. Durante los primeros siglos de vida los cortejos no mostraban la profusión de banderas y estandartes ricamente bordados de la actualidad… Las imágenes titulares, una cruz alzada o sobre sencillas parihuelas y el estandarte corporativo eran lo único que una Cofradía ponía en la calle en su estación de penitencia.

Según sostiene Aranda Doncel en su obra sobre la Cofradía de Jesús Nazareno, las noticias más antiguas sobre un estandarte en la hermandad de las Angustias y en la Semana Santa cordobesa datan de 1592. En ese año el prioste Antón Jiménez se lo encargó al bordador Diego de Aguilar y este se comprometió a entregarlo 4 días antes de la fiesta del Corpus.

Algunos años más tarde, entre 1651 y 1655, el Prioste Bernabé Recio declaró haber realizado a su costa un nuevo estandarte “de damasco negro con el escudo bordado en oro y en él la imagen de Nuestro Señor y Nuestra Señora con sus flocaduras y borlas de oro y seda”, siendo bordado por Bartolomé Gutiérrez.

Finalmente, en 1735, la Cofradía determinó hacer “un estandarte nuevo por estar viejo el que tenía” aprovechando para ello el oro de la anterior insignia. Este estandarte, según la documentación conservada por la Hermandad, es el conocido actualmente como Estandarte Antiguo y es la pieza bordada más antigua de su patrimonio.

Está realizado en terciopelo verde botella, bordado en oro a base de un motivo ornamental que bordea todo el estandarte en el que se combinan con pequeñas flores y hojas los motivos que anuncian la rocalla [iv]. La misma decoración envuelve el óvalo central, en el que figura una representación pictórica del grupo escultórico realizada por Juan María Moreno Anguita con ocasión del pasado a terciopelo negro por la subpriora de Santa María de Gracia en 1865.

En el reverso del estandarte se conserva el escudo de los Marqueses de Villaseca, nobles de rancio abolengo que residían en una mansión palaciega cercana a San Agustín. Estos nobles fueron nombrados en 1663 patronos perpetuos de la Cofradía y se les autorizó desde entonces a incluir su escudo en el estandarte y la capilla de las Angustias, con la intención de aumentar el prestigio de la Hermandad y evitar la intromisión de los agustinos en la designación de los caballeros que debían portar la insignia.

Ya en el siglo XXI el orfebre Francisco Díaz Roncero labró un espectacular mástil en plata de ley, rematado por una reproducción exenta del escudo de la Hermandad.