Mucho ruido y pocas nueces

Meses donde se han comentado diversas teorías han llegado a su fin esta mañana, cuando se ha presentado el informe de la investigación policial sobre los acontecimientos sucedidos en la pasada Madrugada. La Brigada de Información de la Policía Nacional ha realizado un recorrido por los puntos más destacables de aquella noche.

El informe revela que el origen de todo fue la pelea que a las 4:10 se produjo en la calle Arfe, al paso de la hermandad del Gran Poder. El miedo por los atentados sucedidos en Europa hizo el resto. Y la estampida que desde allí partió llegó nada menos que a 62 calles. El casco histórico con sus tortuosas calles, el hecho de que durante la noche los sonidos lleguen a ser percibidos con mayor facilidad son, en definitiva, ingredientes que contribuyeron a convertir la Madrugada en un escenario del que todo el mundo quería huir. Si se destaca que al llegar los estruendos a espacios más abiertos, como en Plaza Nueva, se atenúa el pánico, ¿cómo es posible que en la Plaza del Salvador tuviera lugar una estampida cuando la Virgen de la Concepción se encontraba en dicho enclave?

Por otra parte, se afirma que algunos individuos aprovecharon el desconcierto para sembrar más miedo. Fue así, según la policía, como continuaron sucediéndose avalanchas. Entre el senegalés que gritó “Alá es grande” en Reyes Católicos hasta los que detuvieron con palos de sillitas golpeando las paredes. Por lo tanto, una pelea en Arfe provoca todo lo que posteriormente sucedió. Y el extenso informe no es más que el resultado de la investigación en su primera fase.

Las investigaciones tocarán a su fin, y seguramente no sorprendan a nadie. Ya sucedió en el 2000. Quienes vivieron aquella noche no la olvidarán. Los que vivimos esta de 2017, difícilmente. Se espera con impaciencia que todo termine para conocer la verdad, aunque la verdad no guste a todos, aunque sea difícil entender más de medio centenar de calles haciendo temblar la piel de la ciudad.

Y, por último, las medidas que se tomarán para el año próximo. Vallas de plástico en vez de las de metal, mayor presencia policial e incluso se piensa en la instalación de altavoces donde vayan informando en el caso de que sucediese algún altercado. Y las sillitas de fondo sin que nadie se atreva a dar un golpe sobre la mesa y a eliminar aquellas filas que nos recuerdan a cines de verano donde, en vez de disfrutar de una buena película asistimos al enésimo desencuentro donde todo cambia para seguir igual. Ya saben cómo será el cartel del año próximo: calles con menor público, comentarios sobre lo que sucedió el año anterior y miedo en el cuerpo porque una pelea puede echar por la borda la que antaño era la noche más hermosa.

La policía ha revisado videos, examinado llamadas, contactado con testigos… En definitiva, recabar información con el único objetivo de conocer mejor cómo se desarrollaron los acontecimientos, e incluso continúan investigando qué pudo suceder en otros dos focos, como el que se originó a las 4.34 en Dueñas y en el Postigo. Y, seguramente, las conclusiones, no sorprendan a nadie.