Murcia y el tránsito de la Madre de Dios

Durante el mes de agosto no pocos pueblos celebran sus fiestas. Algunas de ellas en honor a la Virgen de la Asunción. En Elche, por ejemplo, se representa cada 14 y 15 de agosto el conocido como Misterio de Elche, donde se recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María, en el interior de la basílica de Santa María. También es día grande en ciudades como Sevilla o Ciudad Real, entre otras muchas, donde sus patronas, la Virgen de los Reyes y la del Prado, respectivamente, recorren las calles ese día. La festividad del 15 de agosto es tan importante para nuestro calendario que incluso se producen salidas procesionales de imágenes que, a pesar de no ser patronas, cuentan con un gran arraigo en sus respectivas localidades, como sucede con la Virgen de la Mesa, en Utrera, o con la Asunción de Cantillana.

La Asunción de la Virgen, proclamado dogma en 1950, recoge en la bula Munificentissimus Deus, promulgada por Pío XII, este momento de la vida de María. Sin embargo, el Papa expresa que María subió a los cielos en cuerpo y alma, sin necesidad de aclarar si fue asunta después de morir o no pasó por este trance. Al no pronunciarse explícitamente sobre este hecho, las tradiciones han ido construyendo diversas creencias. En la región de Murcia, la representación de la Dormición y Tránsito de la Virgen ― que, aunque a veces se utilizan como sinónimo, no lo son ― se encuentra representada a lo largo y ancho de esta comunidad autónoma. Aunque durante el siglo XVIII esta iconografía tuvo principal auge en países como Italia, España y sus colonias, como en Hispanoamérica o las Filipinas, fue decayendo posteriormente. Todavía en nuestro país, este capítulo mariano tiene presencia en el sur y este de la península, además de en Baleares.

En la capital murciana, por ejemplo, encontramos a la Virgen del Tránsito en la Iglesia Museo de San Juan de Dios, una imagen del siglo XVI que durante el XVIII fue embellecida según el gusto del Barroco y que a mediados de agosto es sacada de la urna de cristal y madera donde se encuentra todo el año para la veneración de los fieles. Aunque tradicionalmente se ha representado con el habitual rostrillo, este año sorprendía a los visitantes con el pelo suelto sin presencia de este accesorio que imprime más sobriedad y recogimiento. Hasta el 27 de agosto de agosto permanecerá expuesta, solo en horario de mañana, de 10:00 h. a 13:30 h. También sin salir de la capital, en el conocido barrio del Infante, las Madres Canonesas de San Lorenzo Justiniano, del convento Madre de Dios, tienen una imagen de María sobre una cama más humilde, que aparece rodeada de flores y aspidistras. Sin salir de la ciudad, el convento de Santa Clara también conserva una talla, que viene a acentuar el interés histórico que esta iconografía, muy representada sobre todo en el arte bizantino durante el siglo X, tiene en Murcia.

Fuera de la capital, en la localidad de Cieza, las clarisas de la calle Mesones preparan la noche del 15 de agosto vistiendo a la Virgen del Tránsito, obra realizada por un discípulo directo de Salzillo durante el siglo XVIII. Una cama de orfebrería acoge a la imagen en la capilla de San Antonio, donde es mostrada anualmente para la veneración de los vecinos. El momento de la muerte de la Virgen, conocido como “Koimesis”, aparece representado en la Leyenda Dorada, de Jacopo della Voragine. Tal es su arraigo en la región murciana, que durante el 2009 tuvo lugar una exposición de arte sacro, bajo el nombre “Redemptoris Mater. Advocaciones marianas en Cieza” donde pudieron contemplarse diversas imágenes de la Virgen María, llamando especialmente la atención de dos pequeñas tallas que representaban este misterio, como una Dormición de María en terracota policromada, de autor anónimo del XVIII, una Virgen del Tránsito, también de autor anónimo del XVIII y de terracota policromada de 25 cm. y la que la Orden de Santa Clara expone a mediados de agosto.

Especial interés tiene el 15 de agosto en Jumilla, donde la Patrona, Nuestra Señora de la Asunción coronada recorre, después de la santa misa, las calles de la población. Días antes es trasladada desde la ermita de San Agustín hasta la parroquia del Salvador para celebrar los actos en su honor. Aunque la advocación corresponde con la de la Asunción, la imagen aparece recostada sobre una cama, mientras un ángel señala el cielo.

Aunque, antaño, el misterio del Tránsito de la Virgen estuvo muy presente en España, todavía quedan espacios que nos muestran este acontecimiento de la vida de la Virgen que, a pesar de las modas, continúa con una destacable presencia en Murcia. Cuando a mediados de agosto, otras poblaciones celebran la Asunción o las fiestas de moros y cristianos, tan presentes en el este del país, los murcianos tienen también la oportunidad de encontrarse, entre el silencio de las iglesias y los conventos, a la Virgen dormida.