Que los componentes de las bandas ensayan durante todo un año para preparar una semana es algo que no debería escapar a nadie. No obstante, de forma recurrente los músicos sufren incidentes motivados por la intolerancia y la total falta de educación de un público asistente que cada vez deja más que desear.
Ya informábamos el pasado Domingo de Ramos de los incidentes sufridos por las bandas de la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas y la Banda de Música de Mairena del Alcor, que acompañaban respectivamente a la Estrella y la Hiniesta, respectivamente.
Por desgracia, el pasado Lunes Santo otro gravísimo incidente sucedió en Málaga capital, teniendo como involuntaria protagonista a la Banda de Cornetas y Tambores de la Redención de Benalmádena, que acompañaba a la Hermandad de los Estudiantes.
Según explica el director de la formación, Cristóbal Varo al diario «Málaga Hoy», un individuo cruzó las filas de la banda a la altura de la calle Tejón y Rodríguez durante la interpretación de una marcha, queriendo atravesarla. Fue apartado por uno de los músicos de la misma para evitar daños en los demás componentes, se alejó momentáneamente, y volvió acto seguido con una botella de una bebida isotónica que lanzó al músico, rebotando y luego golpeando a una mujer del público. Según explica Varo, fue una situación cargada de tensión que repercutió, como es lógico, en la banda, conllevando además una situación de peligro no solo para la banda, sino para miembros de la cofradía malagueña, con el agravante de que justo detrás de la misma se encontraban varias decenas de niños y bebés. «No pasó algo más grave de milagro», concluye.
No cabe duda de que, por desgracia, es una tendencia peligrosísima que año tras año se agrava. La grave falta de educación de la sociedad se plasma en los desfiles procesionales, pese a los sencillo que es esperar a que pase una formación musical o un cortejo unos segundos y luego transitar con cuidado hasta donde se desee.





