Cuando la música se convierte en solidaridad

No nos cansamos de reiterar en Gente de Paz que la solidaridad constituye uno de los pilares esenciales sobre el que ha de fundamentar la actividad de cualquier corporación de cuantas configuran el universo cofrade. Así lo entienden afortunadamente hasta las hermandades más jóvenes que han asumido con absoluta normalidad que su acción asistencial ha de gozar de un lugar preferente en el desarrollo de su actividad cotidiana.Es el caso de la Hermandad de las Lágrimas y María Santísima de las Penas que habita en el corazón del Figueroa, que ha organizado el II Certamen de Bandas Solidario que se celebrará este domingo 12 de febrero a partir de las 12:30 en el C.E.I.P. Tirso de Molina ubicado en la Plaza de la Armada Española. Un lugar y un horario que en caso de estar lloviendo se trasladaría al interior de la Parroquia y a las 13 horas por motivos logísticos. El certamen contará con cuatro grandes bandas, que han querido aportar su incuestionable capacidad artística en pos de un beneficio común.Así, la B.C.T. Nuestra Señora de la Salud de Córdoba, la B.C.T. Caído y Fuensanta de Córdoba, la A.M. Santa Cena de Córdoba y la A.M. Maestro Manuel Pozo Lifona de Almodóvar del Río, que ya pudo interpretar su repertorio por las calles del barrio el pasado mes de agosto acompañando la salida procesional de la Virgen de la Asunción, colaborarán con su granito de arena para lograr que el objetivo marcado por la corporación del Sábado de Pasión pueda alcanzarse. En este sentido se ha establecido una entrada simbólica a cambio de un kilo de alimentos destinados a Cáritas.Cabe recordar que la Hermandad de las Lágrimas fue noticia hace apenas unas semanas tras el anuncio de su intención de incorporar nazarenos a su cortejo la próxima primavera. Una hermandad para la que la primera salida del Santísimo Cristo de las Lágrimas en 2014, la bendición de María Santísima de las Penas en 2015 y la posterior salida procesional de la Dolorosa, marcaron tres hitos fundamentales en la historia de una hermandad que mira con ilusión y esperanza el horizonte. Un horizonte al que deberá contribuir de manera decisiva su nuevo hermano mayor, Rafael Murillo, elegido para regir los destinos de la Corporación el pasado 18 de septiembre.