La hermandad de los Gitanos de Málaga se encuentra inmersa en la preparación de la salida procesional del próximo domingo, con motivo del 75º aniversario del titular cristífero. Durante la mañana de ayer, D. Jesús Catalá, obispo de la diócesis de Málaga, que además presidió la eucaristía, cuestionó la denominación de “Nuestro Padre Jesús” para las imágenes.
La parroquia de los Santos Mártires estaba a rebosar. La santa misa, predicada por D. Jesús Catalá, tuvo no pocas referencias a la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Columna. Sin embargo, durante el transcurso, el obispo se refirió al Cristo de los Gitanos como “Jesús de la Columna”, y fue al final cuando añadió “He dicho Jesús de la Columna, porque no es Padre sino Hijo”. Precisamente, en Málaga capital, las corporaciones cuyos titulares cristíferos ostentan oficialmente la denominación de “Nuestro Padre Jesús” afecta a 19 hermandades, sin contar las imágenes que no procesionan y que se encuentran diseminadas por los templos de la ciudad.
El origen a la advocación de “Nuestro Padre Jesús” podemos situarlo en la configuración de Jesús llevando la Cruz a cuestas. Precisamente San Juan de la Cruz ― a quien Jesús cargando con el madero representado en un cuadro ― extendió esta iconografía sobre todo por la región andaluza, predominando en la provincia de Jaén. De ahí fue extendiéndose “Nuestro Padre Jesús” para hacer referencia no solamente a las imágenes que representaban a Jesús cargando la Cruz sino a las que lo mostraban en otros momentos de la Pasión, como por ejemplo, atado a la columna. Pero, yendo más allá de la denominación a imágenes de Jesús, en las Sagradas Escrituras, nos encontramos, entre otros, con el siguiente versículo, en el que Jesús indica a los apóstoles: “Hijitos míos, ya no estaré mucho tiempo con vosotros. Me buscaréis, pero lo mismo que les dije a los judíos, os lo digo ahora: no podréis ir a donde yo voy” (Jn. 13, 33).
Ahora bien, el obispo de Málaga propone que pase a llamarse “Nuestro Hijo” en vez de “Nuestro Padre” pues se trata de Dios Hijo y no Dios Padre. En contra de lo que pueda considerar D. Jesús Catalá, quizás el pueblo no llame Nuestro Padre a Cristo, en referencia a Dios Padre, sino porque lo considera Padre de todos nosotros, Padre nuestro. Por lo tanto, nosotros hijos de él. El hecho de llamar “Nuestro Hijo” acabaría además por demoler toda jerarquía. ¿No pensó antes de emitir su opinión que si los creyentes nos referimos a Cristo como “Nuestro Hijo” podría acabar pareciendo lo que no es? ¿No es mejor evitar entrar en ciertos temas porque pueden desatar polémicas innecesarias? Si la iniciativa saliera adelante, ¿se imaginan la de cambios que habría que hacer? Y, si trascendiese las fronteras y llegase a otras provincias, ¿qué haríamos por ejemplo con “El Abuelo” de Jaén? ¿Sería Nuestro Hijo Jesús Nazareno, “El Abuelo”?
El obispo de Málaga reabre un tema que ya quedó zanjado tiempo atrás, y que se vivió con el fragor típico de épocas pasadas, sobre un aspecto que ayer volvió a despertar durante la misa en honor a la imagen del Cristo de los Gitanos. Habría que recordar la figura del jesuita Cándido Pozo, quien durante la Comisión Teológica Internacional ayudó a no pocas instituciones y congregaciones a que se sintieran respaldadas al hacer uso del título de “Nuestro Padre Jesús”.





