La desaparición de una banda, siempre es difícil de explicar

Hace unos días se hizo público una hecho que, para todos los amantes de la música cofrade es una de las peores noticias de la que nos podemos enterar. Esta no es otra que la disolución, cese de actividad o como quieran llamarlo de una formación musical y en este caso, de una barriada de la capital malagueña, (dicho sea de paso, hecho que era cuestión de tiempo). Siempre que pasan estas cosas me hago la misma pregunta, ¿por qué llega una banda a cesar su actividad, a su disolución?.

En mi lugar, ocurre que a pesar de haber estado antes de en la reciente, en distintas formaciones, (las cuales todas han desaparecido), no me ha tocado vivir el fin de estas, pero estoy bien informado de ello. Además, se de otras en las que también ha pasado y me han hecho saber cómo ha ocurrido.

Un buen amigo y compañero siempre me dice una cosa, «los problemas en las bandas comienzan cuando se falta a los ensayos» y ciertamente, estoy de acuerdo con él. En un gran tanto por ciento, los problemas en las bandas empiezan cuando los músicos comienzan a faltar a los ensayos porque, claro, ahí se empieza a hablar de que éste falta o el otro tal, de que por qué yo vengo y el otro no y no le dicen nada, etc etc. Pero pasa que cuando las bandas son gestionadas por hermandades se añaden otros problemas y sobre todo, el que la banda no sea rentable.

Así recuerdo que pasó en alguna de las formaciones en las que estuve. Una hermandad que gestiona a una banda tiene que ver beneficios o, al menos no perder dinero con ella, aun que también hay que decirlo, puede ser beneficioso el tener una banda dado que, generalmente varios componentes pasan a ser hermanos (en los casos que no sea obligatorio serlo para estar en la banda). Lo que ocurre muchas veces es que, en estas hermandades hay gente que sabe bien como van las cosas, como se mueven los hilos y no faltan las críticas a las gestiones de las comisiones encargadas de dirigir la banda. Y claro, con esto pasa que en muchos casos hay desbandada pero claro, hablar, quejarse hay que hacerlo cuando llegan las reuniones, a la hora de la verdad y no por detrás. Se que también hay niños y niñas que se aburren y por un hecho simple pero a la vez importante y es que, la hermandad no les preste la suficiente confianza como para dejar que esta acompañe a su titular.

Recuerdo otro caso. Hace ya unos años que, fijaros que cosas, una banda llegó a su disolución repentina, casi por sorpresa. Resulta que la formación estaba en año de cambio de junta y dirección y no había relevo para la junta saliente. Podemos pensar en que la solución es sencilla, repetir la misma junta y dirección, pero pasó algo increíble. La junta saliente y la dirección de la banda no se volvía a presentar y por lo tanto, a falta de voluntarios para dirigir y gestionar la banda, esto llevó a la disolución de la misma.

Como pueden ver el cese y desaparición de una banda es difícil de entender y explicar. Una formación musical puede cesar su actividad por varios motivos, yo solo he puesto unos cuantos ejemplos globales de los que habrá cientos. En cualquier caso siempre es triste la desaparición de una banda, sobre todo por que detrás de lo que se ve cuando una banda está en el escenario o en la calle, hay muchas, muchísimas horas de trabajo humano y en todas, TODAS, hay quienes luchan por ella, por su banda y por su historia.