Lejos, muy lejos de la solución

Durante la jornada de ayer tuvieron lugar los actos y celebraciones en torno al día mundial del turismo. Una efeméride que poco tiene que ver con el mundo cofrade en sí pero sí con el camino a seguir para retomar la senda del triunfo y de la influencia de las Hermandades en nuestras ciudades.

Querido lector, hoy quiero hacerle partícipe de la experiencia que viví ayer en la capital malagueña en un día en el que todos los museos y exposiciones se podían disfrutar sin la necesidad de pagar ningún honorario. ¿Me comprenden?. Una oportunidad única para que las Cofradías pusieran a disposición de miles y miles de personas las visitas a esas trepidantes y magnificentes casas de hermandad malagueñas y sus copados museos patrimoniales.

Sí, una oportunidad única para atraer a cientos de visitantes a este fascinante mundo de devoción y cultura que, sin lugar a dudas, adolece de ideas y promoción en muchos caso.

No ocurrió así, tan solo dos Hermandades abrieron sus casas de hermandad a los visitantes, curiosamente Cautivo y Esperanza, dos de las Corporaciones más aclamadas y susceptibles de devoción de Andalucía fueron las que pusieron a disposición del mundo entero su razón de ser, que no es otra que la confraternidad.

Y es que puede parecer una tontería, una pesquisa vacía, pero la importancia de la atracción y la convivencia entre diferentes personas puede decantar la balanza hacia que un desconocido desee hacerse hermano de una Hermandad porque se ha sentido a gusto o porque ha sido cautivado por la magnificencia del patrimonio de la misma.

Es una forma de contribuir al poder de atracción de una Hermandad el día de su salida y de trabajar en el crecimiento no solo económico, sino en el espiritual también a través de la evangelización popular y el cultivo de la devoción.

¿No creen?