Ya está decidido, este año próximo tampoco habrá salidas de estación de penitencia, según parece, y a pesar de no ser aún oficial, ya está decidido, no saldrán en Sevilla.
Y mi pregunta era ¿pero, alguien creía que se iba a salir?, desde el punto de vista sanitario está claro que no, aún no ha llegado el momento de aglutinar personas en las calles y templos por razones más que obvias, necesidades que obedecen al más simple de los instintos, el de supervivencia, en plena segunda ola, no podemos plantear salir en el plazo de tres meses, a pesar de que por esas fechas las vacunas ya estarán por aquí, pero, aún toca permanecer en las catacumbas de nuestros templos y domicilios.
Pero lo que es extraordinario es que solo lo haga de forma unilateral una única ciudad, solo Sevilla, permaneciendo en silencio el resto de Agrupaciones y Consejos, silencio que por no decir nada, lo está diciendo todo, este silencio habla mucho de los que callan, callados solo fomentan la desunión y separación entre partes afines, y esto es lo que de verdad me asombra.
¿Alguien podría imaginar el titular? “Las Agrupaciones de Cofradías de todas las provincias andaluzas, comunican al unísono que durante la Semana Santa de 2021 no habrá estaciones de penitencias ni salidas extraordinarias” Gustarme no me gusta, pero no hay que notar la sensación de fuerte unidad, responsabilidad, y frente común contra el resto de interferencias que pudiesen surgir, que haberlas las hay.
Ahora, así como se está haciendo, esperaremos el largo chorreo de anulaciones, por municipios, por provincias, y unos con actos participativos engendrados y engendros que crearan para sustituir a nuestra tradicional Semana Santa, ya saben salidas claustrales, y un largo etc. de posibilidades que no resuelven nada, solo a un pequeño grupo de cofrades afines a determinadas juntas de gobierno.
La solución pasa solamente por saber esperar, tener la bendita paciencia de esperar, el silencio por respuesta, el aguantar los kilos de esta interminable chicotá, dolorosa, infinitamente amarga, pero necesaria, ahora lo que toca es salvar el patrimonio, proteger lo conseguido y evitar las deudas innecesarias, los préstamos, llegar a acordar y negociar sabiamente con cada uno de los intervinientes, bandas, orfebres, hermanos, y salvar los ingresos, en la medida de que sea posible, y olvidarse de la salida, salida que este año aún no toca.
Dedicar todo el esfuerzo a los cultos, a la formación, a la organización interna, y a la organización externa, haciendo ver lo necesario que es que las agrupaciones se muevan a una, no dejando flecos sueltos, que siempre habrá alguien que se columpie desde ellos.
Ahora a esperar, esperar hasta ver cuando se determina que yo tampoco tendré salidas en mi Semana Santa, sabiendo desde hace mucho tiempo que este año, tampoco toca.





