El terreno de la música procesional cofrade ha evolucionado muchísimo durante las últimas décadas. En especial, los estilos de agrupación musical y banda cornetas y tambores han experimentado significativos cambios desde su concepción original, con cambios tanto en instrumentación como en repertorios y estilos de interpretación de las marchas procesionales pertenecientes a ambos subgéneros.
Hoy me gustaría profundizar en el análisis de una de las bandas de cornetas y tambores que más ha cambiado el destino de su estilo, la de la Hermandad de las Tres Caídas del sevillano barrio de Triana. Por contextualizar el tema, es necesario recordar que el estilo de las cornetas y tambores tiene su origen en Málaga capital, de la mano de la mítica Banda del Real Cuerpo de Bomberos, creada en 1918 y el no menos mítico D. Alberto Escámez, quien desarrolló este nuevo estilo desde aquel entonces hasta 1950, componiendo marchas procesionales que configuran el esqueleto de cualquier formación musical del género aún en la actualidad, como «Cristo del Amor», «Virgen de la Paloma» o «Evocación». En lo que respecta a Sevilla, la Banda de la Policía Armada tomó prestado este estilo nacido en la capital de la Costa del Sol a mitad del pasado siglo, introduciéndole pequeños cambios para así adaptarse a los pasos sevillanos.
Precisamente de ahí bebe la Banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas en sus inicios, aunque la misma tuvo sus más tiernos orígenes en el estilo de la agrupación musical allá por 1980. Un año después, se comenzó a definir el estilo de la formación, declinándose por el de la Policía Armada, aunque ambos subgéneros convivieron en esta primera etapa. A partir de entonces, la banda trianera experimentó un crecimiento exponencial que, a través de los años y el sacrificio de los músicos, les ha catapultado hasta la primera plana del panorama musical cofrade andaluz.
Sin embargo, es cierto que en el seno de la Banda de las Tres Caídas nació su particular estilo, que ha ido enriqueciéndose de forma muy notable en lo que a cantidad de marchas se refiere, especialmente en las últimas dos décadas. Tanto así que no estamos acostumbrados a escuchar aquellas marchas de la Banda del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, eclipsadas hoy en día por otras de moderna hechura, como «Caridad», «La Fe» o «El Embrujo de Triana», entre muchas otras.
A pesar de ello, es necesario mencionar que estas composiciones clásicas no han desaparecido del repertorio de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, sino que suenan en momentos puntuales, como revirás en calles de no demasiada relevancia en las Cofradías a las que pone su música. Sin duda, cuando más brilla este tipo de repertorio es el Domingo de Ramos acompañando al Silencio Blanco, una Cofradía que exige la interpretación de composiciones clásicas haciendo que las Tres Caídas brille de forma excepcional en su interpretación. Así, la formación trianera continúa interpretando las marchas de la antología de la Policía Armada en casi todas las Cofradías a las que acompaña, aunque quizá en puntos del recorrido que no son los más vistosos, con la importante excepción del paso de misterio de la Amargura, donde composiciones como «Consolación y Lágrimas», «Cristo del Humilladero», «Pobre Zaragoza» o «Virgen de los Dolores» suelen sonar con asiduidad.
A título personal, he de confesar que me enamora escuchar a las Tres Caídas tocando marchas clásicas, a las que aportan pinceladas de su toque personal, interpretadas con una maestría inigualable. Sin desmerecer lo moderno, por supuesto, ya que el libro de los gustos tiene sus hojas en blanco, considero que merecería la pena que las Cofradías que apuestan por la música de la magnífica Banda de las Tres Caídas deberían dirigir la mirada hacia estas composiciones del repertorio de la formación, ya que a buen seguro encajarían con algún punto importante del itinerario de cada una de ellas. Combinar lo moderno y lo clásico de forma mesurada es la clave de cara a elaborar la cruceta de marchas de las Hermandades…





