El toro y la estrella

Suspira el ángel por aquellos miembros de la cuadrilla que tratan de echar un capote de cualquier forma y a toda costa al mítico torero a quien nadie ha atacado y supone que no lo sacan por los que mandan porque a esos no hay Dios que los salve de los pitones del toro que ellos mismos eligieron torear.

Suspiros alados por hermandades que cada día van a menos aunque los que mandan dicen que desde que ellos llegaron todo va tan bien como España cuando el presidente chiquitín se hizo amigo de los ingleses y americanos.

Suspira el querubín porque una paloma le contó que los que se tienen por cofrades ilustrados repetirán encargando su proyecto estrella al artista que les estrelló en sus mandatos anteriores, pero bien sabe el ángel que es más fácil engañar a alguien que convencer a ese alguien de que otro le engañó.