Fallece Pepe Campos, figura esencial de la Paz y Esperanza

La Córdoba Cofrade y en particular la Hermandad de la Paz y Esperanza se han teñido de luto por la pérdida de uno de sus personajes más ilustres, Pepe Campos, una figura esencial en la historia de la corporación capuchina, sin cuya presencia sería imposible comprender tantas cosas de la realidad cotidiana de la cofradía del Santo Ángel, que se ha marchado a la casa del Padre, dejando tras de sí un enorme halo de tristeza y una ausencia irreparable. Cofrade Ejemplar y Hermano de Honor y hermano número 1 en la nómina de la Paz, su imagen permanecerá para siempre ligada a la hermandad de la que siempre formó parte. Su cuerpo está siendo velado en el Tanatorio de las Quemadas. El funeral tendrá lugar en Capuchinos el jueves a las 11::00.

En la memoria colectiva imperecedera de decenas de hermanos de la hermandad franciscana quedarán para siempre miles de escenas asociadas a su presencia perenne, en cualquier rincón de la casa hermandad, desarrollando miles de labores diversas, o junto al caminar del paso de palio de la Paloma de Capuchinos cada Miércoles Santo.

Toda una vida junto a sus hermanos, a su esposa Pilar, que ya le espera en el Cielo, y al resto de su familia. Nueve décadas de vida y más de ochenta de hermano, casi nada, para un auténtico cofrade que vistió por vez primera la túnica con 10 años y continuó haciéndolo hasta 2013. Todo un ejemplo en unos tiempos en los que vestir la túnica, tristemente parece haberse convertido en algo accesorio.

«Fue mi primera procesión y también la de la Paz y Esperanza. Nunca antes habíamos salido, ni Ella ni yo. Recuerdo que fue el 6 de abril de 1941, un Domingo de Ramos. Aunque todavía era un crío, yo fui con mi cirio y mi capuchón. No quería esclavina, porque ya me creía mayor a pesar de que todavía no había cumplido los diez años», contaba un emocionado Pepe Campos a Rafael Carlos Mendoza en una magnífica entrevista concedida al Día de Córdoba en el año 2011.

Y es que de cuando en cuando la información cofrade se trufa de tristes noticias que nos hacen regresar a todos a la amarga realidad y a la crudeza de la vida por la que nos ha tocado deambular, forjar sueños, soportar tempestades, construir proyectos y sufrir pérdidas. Noticias que suenan como un aldabonazo en el corazón de quienes las leen y nublan el alma de propios y extraños.

Una dolorosa pérdida, que siempre lo es cuando se marcha una persona cercana, acrecentada por las especiales circunstancias en las que nos hemos encontrado inmersos en los últimos años, a causa de la terrible pandemia que ha estado asolando el planeta y que mantiene latente el daño causado por la pérdida de tantos seres queridos, y una noticia que ha llenado de consternación a sus familiares y amigos y a todos los hermanos de la Paz que compartieron parte de su vida con él.

Descansa en Paz, Pepe.