Las urnas marcan el paso

El pasado fin de semana volvieron las elecciones de las Hermandades de Penitencia a Sevilla, con unos comicios especialmente mediáticos como eran los de la cofradía de Los Gitanos.

Los dos candidatos, José María Flores y Carlos de Paz, realizaron campañas muy potentes, con propuestas ilusionantes y un despliegue en redes sociales y en medios de comunicación sorprendente.

Los hermanos hablaron a través del voto y el resultado proclamó vencedor al actual hermano mayor, José María Flores, que afronta su segundo mandato.

Ésto es, a modo de breve resumen, lo que nos han deparado los acontecimientos de la corporación en torno a los sonados comicios. Sin embargo, la victoria de Flores llama a la reflexión y a mirar en perspectiva hacia otras elecciones celebradas en los últimos años en diferentes hermandades.

Si se examina con detenimiento los programas y discursos de los dos aspirantes a la vara dorada, es fácil observar que mientras Carlos de Paz se «tiraba a la piscina» con propuestas más llamativas como la Salida Extraordinaria del Señor de la Salud al barrio de Triana, el proyecto del retablo o la realización de una sala-museo en la Casa Hermandad; el actual mandatario, José María Flores, optaba por llevar un perfil más bajo, siguiendo la línea de estos años y desgranando un programa de iniciativas igualmente importantes pero menos mediáticas, sin contemplar en ningún momento una salida extraordinaria.

Y es aquí donde reside la clave del análisis, ya que casualmente ocurrió algo parecido en la Hermandad de la Macarena el pasado mes de noviembre, por poner un ejemplo. Allí logró la victoria también el hermano mayor en vigor, José Antonio Fernández Cabrero, que se presentaba a la reelección. Fueron también unas votaciones con mucha repercusión, en las cuales había un candidato que proponía multitud de proyectos sonados tanto de culto interno como externo (Santiago Álvarez), con actos misionales, un Vía Lucía de la Virgen de la Esperanza o besamanos extraordinarios; mientras que el hermano mayor (Fernández Cabrero) abordando los temas de su mandato y señalaba iniciativas en esa línea con un marcando carácter social-caritativo, formativo, de culto y patrimonial.

Estas comparaciones nos dan a entender cómo los hermanos y cofrades de Sevilla, a juzgar por su voto en estas corporaciones y en otras donde ha ocurrido lo mismo en los últimos años, apuestan por programas centrados en la vida de hermandad y en medidas más prácticas que simbólicas o momentáneas, descartando proyectos populares como las salidas extraordinarias.

O, dicho de otro modo, las medidas populistas en las cofradías ya no son una herramienta de aglomerar votos, si es que alguna vez lo fueron.

Los hermanos no necesitan pasos en la calle constantemente ni iniciativas que revolucionen (en el mejor sentido) la cofradía en un momento concreto, no. Los miembros de nuestras cofradías apuestan en este momento por la estabilidad y la normalidad, sin más; que no es poco.

Eso es lo que marca al menos el termómetro electoral cofrade en un momento de reflexión y cuestionamiento sobre los eventos especiales en las hermandades. El tiempo y los sucesivos comicios seguirán dando la respuesta y marcando el paso.