Decir que el año 2021 ha sido, al igual que el anterior un año complicado es una obviedad, especialmente en su primera mitad, en las que las restricciones impuestas por las autoridades sanitarias y eclesiásticas impedían cualquier muestra de religiosidad popular en las calles.
Sin embargo, sí que es cierto que en su recta final, merced a la mejora de la situación sanitaria de la mano del avance de la vacunación, las hermandades han podido retomar el culto externo y, al menos, hemos podido vivir algunas procesiones extraordinarias en nuestra tierra. Especialmente en ciertas partes de Andalucía, donde un mayor número de procesiones han existido en este tramo final del presente año.
En este artículo, sin ánimo ninguno de pretender ser exhaustivo, queremos ofrecer un soplo de aire fresco y de optimismo, destacando algunos los actos más destacados de este 2021 que está a punto de abandonarnos en lo que se refiere a cofradías, con la ilusión de que la tendencia de la parte final del mismo se mantenga para el que está a las puertas de entrar.
El camino a la Gloria pasó por Málaga
Sin duda alguna, el gran evento cofrade de este año ha sido la Magna «Camino a la Gloria» de Málaga capital, con motivo del Centenario fundacional de su Agrupación de Cofradías. Se vivía el 30 de octubre una jornada para la historia no solo de la ciudad, sino de Andalucía, habida cuenta de que implicaba el retorno de un gran evento cofrade a las calles tras la crisis pandémica. Quedó demostrado que el camino a la Gloria pasaba, pasa y pasará por Málaga. Afortunadamente, la lluvia que venía amenazando el magno evento durante toda la semana no hizo acto de presencia, permitiendo a la Andalucía cofrade acudir a la capital malagueña a disfrutar de algo tan arraigado a su esencia como lo son las hermandades Málaga volvía a convertirse en epicentro de la religiosidad popular de nuestra geografía, un lugar que, si bien le pertenece por derecho propio merced a criterios de estética, historia, repercusión y tirón popular, en ocasiones se olvida, toda vez que los focos mediáticos suelen centrarse en otros puntos de nuestra geografía. Málaga fue, es y será, un punto clave en el Camino a la Gloria según Andalucía.
Mención especial requieren también las salidas procesionales de la Virgen de la O o la Virgen de la Paloma, y los traslados de ida y vuelta de las hermandades que participaban en la Exposición «El Verbo Encarnado», otro gran acontecimiento cofrade que tuvo lugar en la Catedral también con motivo del Centenario de la Agrupación de Cofradías de Málaga.
Arcos de la Frontera se situó a la vanguardia
El retorno del culto externo tras la época más cruda de la crisis pandémica tiene denominación de origen de la provincia gaditana, más en concreto en Arcos de la Frontera, donde se celebró la primera procesión de un paso de palio portado por costaleros y con acompañamiento musical.
La procesión extraordinaria de la Virgen de la Soledad de Arcos de la Frontera con motivo de su 450 aniversario fundacional vino a marcar un antes y un después tras la devastadora situación pandémica que atravesaba nuestra sociedad en general y el orbe cofrade en particular. El municipio gaditano vino a abanderar el retorno de las salidas procesionales a la calle tras la crisis pandémica, algo que bien puede dejar a las claras la llegada de una nueva época para la Semana Santa andaluza. Una época que escapa de la centralización cofrade de ciudades que tradicionalmente han acaparado los focos mediáticos, que ahora se reparten de forma más disgregada y justa gracias a la globalización que también ha afectado al orbe cofrade, que permite conocer y valorar las bonhomías y las riquezas de la Semana Santa de cualquier rincón de nuestra bendita tierra.
Días después, también tuvo lugar la procesión de la Vera-Cruz de la propia localidad arcense con motivo de la imposición de la Medalla de Oro de la ciudad.
La Esperanza fue Jerez
Si bien la primera gran procesión con todos su avíos fue la ya mencionada de la Soledad de Arcos, bien es cierto que la puerta al culto externo la había abierto Jerez de la Frontera, con la primera salida procesional de una imagen sagrada tras la pandemia, la de la Virgen del Carmen el 16 de julio. Luego, hermandades como la Defensión, la Candelaria o el Consuelo del Pelirón, entre muchas otras, siguieron su estela.
Sin embargo, en Jerez la Esperanza brilló con luz propia, amén de la doble salida procesional (traslados de ida a la Catedral y vuelta) del paso de palio de la Hermandad de la Yedra los días 8 y 18 de diciembre, habiendo presidido la Pontificial de la festividad de la Inmaculada Concepción y luego celebrando Solemne Triduo y Función Principal, para así terminar de forma radiante el año en la ciudad jerezana de la mano de su Virgen de la Esperanza. Mención especial requiere el inolvidable retorno del palio a su Capilla de la Yedra, revistiendo de verde Esperanza aquel 18 de diciembre que quedaba grabado a fuego en el imaginario colectivo de la Jerez cofrade, con el esperado reencuentro del barrio con su Virgen, a la espera de que llegue, si Dios y Ella quieren, una nueva Madrugá de Viernes Santo en la Plazuela.
La Santa Misión del Gran Poder para Sevilla
La sevillana Hermandad del Gran Poder protagonizaba uno de los actos cristianos de la década en la ciudad de la Giralda a través de la Santa Misión realizada en Tres Barrios. El Señor de Sevilla estuvo fuera de San Lorenzo durante semanas, de misión evangelizadoras en barrios tremendamente olvidados, desfavorecidos y descuidados de la capital hispalense. Infinitud de momentos se vivieron de la mano del titular cristífero de la corporación de la Madrugá, que se acercó más humilde que nunca a vecinos sevillanos que quizá nunca tuvieron la oportunidad de encontrarse con él, desde luego, no en su propia casa. En su regreso a la Parroquia de San Lorenzo del 6 de noviembre, se vivió un llamativo momento, la interpretación de marchas procesionales por parte de la Centuria Macarena en la Plaza de la Campana.
También sobresale la salida extraordinaria de la Virgen de la Candelaria por las calles de Sevilla el 5 de noviembre con motivo de su Centenario fundacional, que también llevó a la calle al Señor de la Salud en Vía-Crucis.
En cuaresma también destacaron las exposiciones «In Nomine Dei» y «Misterios de Sevilla«, que vinieron a mostrar las inmensas riquezas que encierran las hermandades de la ciudad de la Giralda.
Córdoba se llenó doblemente de Salud
Córdoba también pudo reencontrarse con sus procesiones, realizando dos salidas extraordinarias de la mano de dos advocaciones de la Salud. En primer lugar, el 24 de octubre protagonizada por la Pro Hermandad de la Salud de Puerta Nueva, con motivo de la bendición de la nueva imagen cristífera, celebrada en la Mezquita-Catedral.
Desde ese enclave procesionaba también la Virgen de la Salud de la Hermandad de la Agonía el pasado 28 de noviembre, tras haber sido aplazada la semana anterior por amenaza de inclemencias meteorológicas. María volvía a brindar Salud por las calles de la ciudad califal, en una jornada que será recordada durante un largo tiempo y que tuvo como trasfondo una realización “acción de gracias” por el progresivo retorno de la normalidad.
En el apartado de exposiciones, sobresalió la muestra «Arte y Cofradías» celebrada en la Catedral cordobesa, que se convirtió en el enclave perfecto para un auténtico y genuino joyero que vino a dar a conocer las inmensas riquezas que encierra la ciudad de San Rafael de la mano del patrimonio de sus cofradías a través de obras de orfebrería, bordados e imaginería.
Cádiz se encomendó a su Nazareno y Rosario
La Patrona de Cádiz, Nuestra Señora del Rosario Coronada, y el Regidor Perpetuo de la ciudad, Nuestro Padre Jesús Nazareno, protagonizaban el pasado de miércoles 8 de diciembre una histórica jornada por las calles de la Tacita de Plata, saliendo conjuntamente en procesión extraordinaria tras participar de una Santa Misa presidida por el Obispo de la Diócesis, Monseñor D. Rafael Zornoza, en la Catedral de Cádiz, con la que se realizaba acción de gracias a Dios y a la Santísima Virgen por la protección dispensada en los últimos tiempos a la ciudad.
Se dejaban para el recuerdo, en definitiva, un sinfín de momentos grabados a fuego en el imaginario colectivo de la ciudad de Cádiz, que si bien en anteriores días recuperaba la presencia de un paso de palio por sus calles de la mano de la Virgen de la Sanidad, la presencia de la Virgen del Rosario y el Nazareno de Santa María, dos de sus grandes pasiones, bien pudo ser un símbolo inequívoco de que lo peor de esta época tan oscura que nos ha tocado vivir comenzaba a quedar atrás definitivamente, amén de su intercesión.
Granada, Huelva, Jaén, Almería también recuperaron el culto externo
Ningún rincón de nuestra geografía fue ajeno al retorno del culto externo, con multitud de vía-crucis o procesiones en diversas localizaciones de Andalucía, que pudieron recuperar, por fin, la presencia de imágenes sagradas por sus calles.
En Huelva, se puede destacar la procesión de la Inmaculada Concepción, la Virgen del Rosario o la Virgen de la Merced de la capital, o el Nazareno de Moguer y la Salud de Lepe. Granada vivió el retorno de María a sus calles de la mano de las dolorosas de las hermandades de los Favores, la Redención o el Cautivo. En Jaén puede destacarse el traslado de la Virgen de Linarejos de Linares o el de algunas imágenes de la capital jienense, como Expiración, Humildad, Calvario y Misericordias a la Catedral para participar en la exposición «Misericordia Crucifixia» desde el 15 de diciembre hasta el 28 de febrero. Otra exposición celebrada en Linares en el Auditorio Municipal El Pósito, titulada «Muestra de Fe», también requiere mención especial. Finalmente, Almería contempló la procesión del Señor de Pasión el 25 de septiembre con motivo de su 25 aniversario fundacional, y también volvió a deleitarse con la presencia de la Virgen del Rosario de la Hermandad de la Macarena el 9 de octubre. Algeciras acogió la exposición «La Pasión según Algeciras» en Semana Santa, a través de la cual se mostraban los misterios en sus respectivos templos de la manera más realista posible, con verdaderas escenas de la Pasión de Jesús, presididas por las imágenes cristíferas que habitualmente procesionan en el municipio gibraltareño.
En definitiva, Andalucía pudo recuperar algo, muy poco comparado con lo habitual, que por derecho le pertenece, tan intrínseco y arraigado en su ADN como lo son las cofradías en la calle en la parte final de este 2021 que volvió a ser un año difícil también para las hermandades. Ojalá este último tramo de el presente año que ya se nos está comenzando a esfumar de las manos sea el principio del fin de la época tan aciaga que nos ha tocado vivir, y el próximo 2022 la normalidad vaya agigantándose hasta el punto de permitirnos vivir una Semana Santa que al menos se parezca lo máximo posible a lo que estábamos acostumbrados a ver antes de la pandemia. Salvo giro radical de los acontecimientos, no deberíamos aceptar, en opinión de quien escribe, otro año más de Semana Santa «íntima», absurdo eufemismo que encierra detrás el término «encerrados«.





