En este Año de la Esperanza la opinión ha continuado como uno de los principales pilares de Gente de Paz. Así, como desde sus inicios, los artículos se han ido sucediendo todos los días del año, dando la bienvenida a nuevas firmas que aportan su particular punto de vista sobre los asuntos cofradieros más destacados.
Como no podía ser de otra manera, la Esperanza se ha dejado notar en un año que está ha punto de despedirse. Es el caso de Cuando el odio de las trincheras eclipsa a la Esperanza. En segundo lugar, Los peores presagios para dos cofradías comienzan a cumplirse, donde aborda Blas J. Muñoz la relación de varias corporaciones cordobesas con el cabildo catedral. El podio lo completa la visión de Andrés González sobre la procesión magna de Córdoba.
A continuación, La «prueba de nivel» o el último invento de una Cofradía que ha explosionado el mundo cofrade musical es una prueba más del interés que despierta el mundo de la música procesional, estando seguido del punto de vista de Antonio Alcántara sobre el mundo del costal, más concretamente sobre la figura de Juan Luis Berrocal. Las procesiones extraordinarias han marcado un año para la historia. En este caso, Raquel Medina recogía en uno de sus artículos la celebrada con motivo de la coronación canónica de la Virgen del Rocío.
La información cofradiera se sucedió paulatinamente con motivo de la peregrinación a Roma del Cristo de la Expiración y la dolorosa de la Esperanza. La fotografía que todos esperábamos del nuevo prelado no se sucedió. Y el instante imposible fue rescatado en Esta era la foto, Santidad, la que nos ha sido negada. Nuevamente se suma el apartado musical con Tres barbaridades musicales. La parte alta de la clasificación la cierran La Esperanza que nos une, La Macarena de Luis León y Otra manifestación censurable, en este caso sobre el cartel de los Reyes Magos realizado por Fernando Vaquero.
Rafael Peñafiel abordaba La cartelería de la polémica a mediados de enero, destacando aquellas composiciones pictóricas sobre las que se escribieron ríos de tinta. En octubre, Antonio Alcántara exponía su visión sobre la procesión magna de Córdoba, mientras que en Sendero de Sueños se trataba los distintos pareceres que provocan este tipo de procesiones entre los cofrades. Después de la incongruencia de Pedro Soldado, vuelta al vía crucis magno de la mano de Blas J. Muñoz para analizar una destitución poco entendible, y viaje hasta la semana mayor para examinar que la Semana Santa de Córdoba es un tablero que hay que ajustar.
La rumorología era tratada en El cáliz de Claudio situándose por encima de los personajes que nos dejó la restauración de la Esperanza Macarena. El mundo del costal vuelve a colarse después con Sony, yo contigo, mientras que Guillermo Rodríguez trata luego Las tres victorias de Fernández Cabrero. La polémica está presente en un mundo como el cofradiero, que no es ajeno a la crispación por la que atraviesa la sociedad. De costaleros de laboratorio hasta Secretos de capataces que se deben saber, pasando por Vergüenza mediática, la opinión sobre el mundo del costal y el del pentagrama vuelven a hacer acto de presencia.
A finales de octubre, el Capirote examinaba cómo Cantillana es en ocasiones atizada por periodistas y medios con el fin de desprestigiar una tierra que debería ser modelo en no pocos aspectos, mientras que en pleno verano se deslizaba un consejo para los amigos de Virgen de los Reyes. Los bordados pakistaníes se diseccionaban en El enésimo ataque, después de que se tratara Rocío del cielo… el único de Sevilla.
En la parte baja de la clasificación, un aplauso unánime para la cordobesa hermandad de la Quinta Angustia, el cierre del monasterio de las Salesas, también de Córdoba, la pérdida de contratos por parte de Redención y el tratamiento de algunos cofrades sobre la peregrinación a Roma.





